La profesora Gerardine Botte dijo, según publica BBC Mundo, que su proceso “es más barato, eficiente y es el resultado de desechos orgánicos”.
“La orina de los 22 mil estudiantes de esta Universidad, -el ser humano orina de dos a tres litros por día- podría generar energía para unas 50 a 70 casas, al ser procesada por una celda de combustible”, dijo Botte.
De acuerdo con cálculos de la profesora venezolana, un vehículo equipado con una celda de hidrógeno que funcione con orina podría recorrer hasta 150 kilómetros con un galón, es decir, algo así como 40 km/l.
Geraldin abundó que para almacenar el hidrógeno y colocarlo en los autos, los investigadores del Centro de Investigación de Energía Electroquímica de la Universidad de Ohio proponen colocar orina en los autos y la celda de combustible lo transformará en hidrógeno.
Milenio