Turismo afectado: Luis Octavio Murat

Dos días después de la Semana Mayor, Facebook publicó una fotografía que provocó vergüenza ajena a los que están acostumbrados y educados a respetar el medio ambiente. La imagen de una turista extranjera recolectando la basura que los turistas locales habían tirado a lo largo de una playa oaxaqueña se hizo viral rápidamente. Vasos de plástico, botellas del mismo material contaminante, latas de atún y sardinas de la marca “ya saben cual”, servilletas usadas, colillas de cigarro, botellas de cerveza y refresco tiradas por todos lados. Un asco que deprime.

Las playas oaxaqueñas, al igual que las de Guerrero, resultaron severamente afectadas por el turismo local al final de la Semana Santa.

El turismo en Oaxaca sintió el efecto que causó la ausencia del turismo extranjero a causa de las alertas previas al periodo vacacional hechas por los gobiernos de Canadá, Alemania y Estados Unidos a sus connacionales, en el sentido de que se abstuvieran de viajar a estados como Tamaulipas, Jalisco, Puebla, Veracruz, Oaxaca, el Estado de México, Colima y Sinaloa, debido al aumento inusitado de la violencia.

Poco falto para que las alertas advirtieran no viajar a México; y no estamos exagerando pues la violencia y la inseguridad siguen en aumento debido a que las fuerzas armadas y las de seguridad no han podido contenerlas aduciendo que las leyes impiden actuar a fondo contra el crimen organizado, y no les falta razón. Por lo tanto, los resultados son magros, sobre todo, en estados como Oaxaca, pues fue evidente la ausencia del turismo extranjero que deja divisas, turismo que en Oaxaca no se cuida debido a que las autoridades otorgan prioridad a las agitaciones gremiales, a los paros magisteriales y a todo un largo etcétera que aburre porque la narrativa de las acciones violentas, día tras día, ya se gastó.

Luego entonces, lo peor que esta ocurriendo en Oaxaca se convirtió en “usos y costumbres” al haberse perdido la capacidad de asombro lo cual es lamentable.

“A una acción, una reacción” es ley física y química de Isaac Newton que explica como las fuerzas funcionan a pares, y eso es justamente lo que en Oaxaca esta ocurriendo, sin olvidar que lo mismo ocurre en los estados vetados por Alemania, Canadá y Estados Unidos.

En Oaxaca, o cualquiera de los estados vetados, no se ha entendido que nuestro país es un territorio privilegiado por la naturaleza con diez mil kilómetros de litorales.

Que diera Bolivia por tener una salida franca al mar, que fuera oficialmente reconocida por Perú, Chile y el resto del mundo, y aunque Perú le cedió una playa de cinco kilómetros por 99 años, la playa esta abandonada.

Nuestras playas, como se mostró en la fotografía de Facebook, no son lo suficientemente apreciadas y valoradas por los habitantes y turistas locales; las disfrutan pero no las cuidan, no las respetan y hacen de ellas un cochinero contaminante y eso afecta a los estados que las tienen, pero también al resto del país.

Es evidente que lo que sigue faltando es educación, incentivos, interés, conocimiento y empeño para proteger estas riquezas naturales. Y, ante esta falta de decisión y cuidado por parte de las comunidades y de sus gobiernos, otros organismos empresariales han aprovechado lo que las mayorías y sus autoridades han desperdiciado en perjuicio del turismo y la salud.

En contraste, en las playas en las que las cadenas hoteleras han construido hoteles de cinco estrellas son apreciadas y cuidadas como oro molido; limpias todo el tiempo y sus aguas libres de basura y contaminantes humanos. Estas playas son de uso exclusivo de los huéspedes de los hoteles; playas a las que se les concedió el permiso de la autoridad que en automático las privatiza.

Las leyes mexicanas al respecto, se modificaron a partir de marzo del 2013 al cancelar la prohibición que impedía a los extranjeros adquirir directamente inmuebles en una franja de 100 kilómetros de las fronteras y de cincuenta en las costas.

Estos reglamentos permiten restringir el acceso a las playas al público en general a los hoteleros, pues el requisito de acceso es ser huésped del hotel.

A ese grado se ha llegado y todavía nos negamos a entenderlo. ¿Será necesario privatizar todas las playas de los extensos litorales mexicanos para mantenerlas limpias, cuidadas, sanas y bellas?

¿Será necesario que las empresas extranjeras se apoderen totalmente de nuestras costas y playas para mantenerlas en excelente estado operativo, que sean rentables, que dejen dinero a los municipios y a los estados, que sean estupendos negocios que abran plazas de trabajo y negocios alternos?

¿Será necesario que el estado mexicano pierda el control y dominio de las playas y costas para comprender la enorme riqueza que la naturaleza nos obsequió?

En consecuencia, los mexicanos estamos obligados a apreciar la riqueza marítima que tenemos, a efecto de cuidarla, de protegerla; así lo demandan los tiempos actuales, y no es juego de palabras ni retórica falsa, pues el busca pleitos del norte nos acaba de amenazar con enviar tropas a lo largo de la frontera, lo que obligó al gobierno mexicano a pedir explicaciones a su homólogo estadounidense para aclarar la amenaza militar.

Tiempos difíciles, tiempos de modificar conductas. Tiempos de leer a Isaac Newton.

@luis_murat

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