Televisa, el PRI, los Azcárraga y la nueva sociedad cibernética: Carlos Ramírez

CqtISPgWgAAXBHLDe los sectores invisibles del sistema político priísta que rompieron sus alianzas sólo faltaba Televisa y su hora ya llegó: los cambios en la conducción de noticieros matutino y nocturno abrieron fuego con denuncias de la corrupción priista en Chihuahua con Carlos Loret de Mola y de la pasividad del Estado con las mafias criminales en municipios con Denise Maerker.

Pero en realidad no se trató de una ruptura de fondo sino de una redocumentación de las relaciones de poder. Televisa seguirá siendo el filtro de la información y su tarea continuará como aparato ideológico del Estado, aunque tiene que luchar por el nuevo auditorio joven que no cree en las viejas instituciones priístas.

Televisa nació del seno del Estado cuando Ruiz Cortines le pidió a Emilio Azcárraga Vidaurreta un porcentaje de acciones para el hijo del expresidente Alemán. Miguel Alemán Velasco tenía tres cargos que articulaban la complicidad gobierno-televisión privada: vicepresidente de noticias de Telesistema Mexicano,responsable de imagen televisiva de la presidencia de la república y un cargo en la secretaría de prensa y propaganda del PRI. Por eso Emilio Azcárraga Milmo afirmó que Televisa era “un soldado del PRI, un soldado del presidente”.

El noticiero nocturno de Televisa fue la verdadera oficina de prensa del gobierno-PRI, independientemente del profesionalismo de Jacobo Zabludovsky y Joaquín López Dóriga. Ahora le tocará a Denise Maerker administrar esa función de poder. Por la dimensión de los intereses, la credibilidad de Maerker no sólo no le alcanzará a Televisa para romper su dependencia del PRI y del Estado y a ella le va a dañar la carga negativa del manejo de la información sin criterios periodísticos.

El sistema político priísta operó con la estructura corporativa que le dio Lázaro Cárdenas en 1938 con el Partido de la Revolución Mexicana –clases subordinadas para imponer un proyecto social populista– y el PRI creó los pactos con los sectores invisibles que funcionaban para el PRI sin afiliarse: empresarios, oposición leal, intelectuales, EE.UU. y medios de comunicación con Televisa como el más importante y la jerarquía católica, todos ellos dándole legitimidad democrática al PRI.

El problema actual de Televisa radica en el hecho de que el PRI representa apenas el 25% –cuando mucho– de la sociedad política y el 75% restante ha ido repudiando los compromisos de la empresa con el gobierno desde la campaña de Enrique Peña Nieto en 2012 con el movimiento Yo Soy132 contra Televisa y tomó posesión de las redes cibernéticas que le sirven para desfogar sentimientos sin censuras aunque todavía sin generar tendencia política o electoral.

Televisa ha tardado en darse cuenta que le televisión fija y abierta que le daba el control de la audiencia ha sido rebasada por el modelo Netflix, que los jóvenes ya no esperan la llegada de la noche para sentarse a ver el noticiero y que las redes no sólo le ganan en tiempo real a la televisión sino que permiten la interacción.

La modernización de Televisa será insuficiente para alcanzar a la sociedad de la información en redes.

 

The White House 2016: Las encuestas están confundiendo las verdaderas tendencias electorales. Hasta ahora registran los datos del voto popular pero no hay encuetas sobre votación de colegios electorales… El The Washington Post echó un balde de agua fría a los ilegales: “los EE.UU. necesitan lavaplatos y cortadores de césped”… Crecen escándalos de Hillary Clinton, aparecen más correos escondidos y dudas sobre financiamiento de fundación.

 

Política para dummies: La política es el mundo de las apariencias.

 

Sólo para sus ojos:

  • Primeros indicios sobre la candidatura del PAN a la presidencia: las dificultades de Ricardo Anayapara operar la designación del panista que tendrá un año la presidencia de la cámara: tuvo que dividirla en dos: Javier Bolaños y Guadalupe Murguía. El capital político de Anaya no le alcanzó para la designación entre varios grupos.
  • Veracruz y Oaxaca son dos estados al garete, sin rumbo, sin mando, sin capitán. Y los dos involucran corresponsabilidad del PRI en el primero y de la alianza PAN-PRD en el segundo. La oposición es buena para criticar pero no para gobernar.
  • Preocupación por la liberación del hijo de El Chapo Guzmán secuestrado en Puerto Vallarta, pero no por seguir vivo sino porque sospechan de un pacto entre el cártel de El Chapo y el de Nueva Generación. Es decir, los malos se unen contra un Estado menguado.
  • No hay decisión del gobierno para usar la policía contra los bloqueos de la CNTE, cuando menos hasta ayer.
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