Solo la luz del conocimiento puede salvar a los mexicanos: Alfredo Martínez de Aguilar

* Siglos de historia del Ex Convento Franciscano de los Siete Príncipes atestiguaron la inauguración de la Exposición Pictórica “Rapsodia Ballet” de Alejandrina Calderoni, residente en San José del Cabo, Baja California Sur, en la Sala Rufino Tamayo de la Casa de la Cultura Oaxaqueña.

* En 2015, la maestra Calderoni recibió reconocimiento del Instituto de Cultura Sudcaliforniano al ser ganadora de la Séptima Bienal de Artes Visuales Carlos Olachea con la pieza “Ensayo en Rojo”. El año próximo sus piezas serán expuestas en el Grand Palais en París, Francia.

Más de dos siglos de historia del Ex Convento Franciscano de los Siete Príncipes atestiguaron la inauguración de la Exposición Pictórica “Rapsodia Ballet” de Alejandrina Calderoni, residente en San José del Cabo, Baja California Sur, en la Sala Rufino Tamayo de la Casa de la Cultura.

Días después, durante un conversatorio con el Colectivo de Mujeres Artistas Creando Movimiento (MACMO) habló del lenguaje de los artistas, de sus técnicas pictóricas y del proceso creativo, a partir de lo etéreo del cuerpo en movimiento como mejor herramienta del trabajo artístico.

Las piezas de la maestra Calderoni han sido admiradas en diferentes espacios y galerías, tanto de manera colectiva como individual, en Monterrey, Cabo San Lucas, San José del Cabo, Ciudad de México e Italia. Las obras de la exposición podrán ser admiradas hasta el próximo 12 de diciembre.

En 2015, Alejandrina Calderoni recibió reconocimiento del Instituto de Cultura Sudcaliforniano al ser ganadora de la Séptima Bienal de Artes Visuales Carlos Olachea con la pieza “Ensayo en Rojo”. El año próximo sus piezas serán expuestas en el Grand Palais en París, Francia.

Tras 236 años de la fundación del convento dedicado a los ángeles Miguel, Gabriel, Rafael, Jehudiel, Uriel, Barachiel y Sealtiel, presente estuvo el alma de las religiosas fundadoras indias capuchinas, procedentes del convento de Corpus Cristi, quienes lo ocuparon el 24 de enero de 1782.

La licencia para construir una capilla la dio el marqués de Casa Fuerte y Virrey de la Nueva España, Juan Acuña, el 24 de julio de 1730. La dedicación del templo la hizo Buenaventura Blanco y Helguero, entre 1755 y 1764. Y el convento fue fundado por el Obispo José Gregorio Ortigoza.

La bendición del convento, bajo la advocación de nuestra Señora de Los Ángeles, la realizó el Canónigo Don Juan Pedro Alcántara de Quintana, el 29 de enero de 1782. A causa de las Leyes de Reforma, en 1863, el convento fue expropiado y vendido a particulares. En 1890 fue comprado por el obispo don Eulogio Gillow, quien lo restauró para instalar ahí una escuela de artes y oficios para gente pobre y de clase media. A su muerte, el inmueble quedó en manos de particulares, lo cual provocó su abandono y su ruina.

En 1933, el convento fue declarado monumento histórico y, en 1963, el Gobierno del Estado por instrucciones del Gobernador Rodolfo Brena Torres inició su restauración para albergar la actual Casa de la Cultura Oaxaqueña; sus anexos eran ocupados por el Archivo General del Estado.

A partir de 1971 la Casa de la Cultura nace en este espacio y pronto se arraiga en el ánimo popular, consolidando una larga relación de “buenos vecinos” al tiempo que se privilegia la antigua vocación del convento de las capuchinas descalzas, que desde su origen dio albergue al quehacer espiritual, solo que ahora el instrumento para enaltecer la condición humana, sería la cultura.

Nos acompañaron en el corte de listón los artistas Manuel Reyes, Noé Díaz Ibáñez, el arquitecto Prometeo Sánchez Islas, titular de la Corresponsalía en Oaxaca del Seminario de Cultura Mexicana, y Nely Cruz, integrante del Colectivo de Mujeres Artistas Creando Movimiento (MACMO).

Así también estuvieron presentes los pintores Ixrael Montes, Alejandro Martínez y Esteban Urbieta, además de numerosos oaxaqueños amantes de las artes plásticas.

La exposición fue patrocinada con el apoyo del Fondo Nacional para las Culturas y las Artes (FONCA) de la Secretaría de Cultura federal (SECULTA), el Gobierno del Estado de Oaxaca y la Casa de la Cultura Oaxaqueña, cuyo director Guillermo García Manzano puso de relieve su generosidad.

Conducido el programa por la Jefa del Departamento de Promoción Cultural, María Concepción Villalobos López, como maestra de ceremonias, fue una oportunidad inmejorable para compartir algunas reflexiones con los invitados sobre la trascendencia de la educación, el arte y la cultura.

Emocionado por la oportunidad de contribuir a hermanar a Baja California Sur con Oaxaca, reiteramos nuestra convicción que solo la luz del conocimiento, a través de la educación integral, bajo principios y valores universales, junto con el arte y la cultura, pueden salvar a México.

Ante los padres del pintor Max Sanz, Dinora López y Eduardo Sánchez, destacamos la importancia de la amistad, como la llave que abre las puertas del alma, ya que gracias a Max tuvimos oportunidad de inaugurar la exposición de la polifacética artista plástica, propietaria de Dolce Arte Gallery en Los Cabos.

Acompañaron a Alejandrina Calderoni  su esposo Juan Calderoni, sus hijos Andrés y Juan Pablo, y su suegra Regina Calderoni, viajaron 2359.6 kilómetros desde la antigua Yenecami, Puerto Seguro, para arribar a la capital oaxaqueña, por lo que enfatizamos la trascendencia de la familia como detonador y apoyo de la imaginación y creatividad artística.

Al mismo tiempo, resaltamos la presencia de los artistas presentes, así como de la trayectoria familiar de algunos de los invitados como la de don Néstor Sánchez Hernández, destacado periodista oaxaqueño que revolucionó el periodismo del Siglo XX con nuevas ideas después de luchar en la Guerra Civil Española.

Los centenarios muros del Ex Convento Franciscano de los Siete Príncipes de la Casa de la Cultura Oaxaqueña albergan en la Sala Rufino Tamayo 43 piezas en óleo sobre lino, mixtas sobre lino, grabados en agua fuerte y agua tinta y punta seca.

La propuesta artística “Rapsodia Ballet” rinde homenaje a la danza por parte de la artista plástica Alejandrina Calderoni. “Mi madre fue bailaora de flamenco y su relación con la danza fue muy estrecha”, subrayó la creadora originaria de Nuevo León, radicada en San José del Cabo.

En su intervención la artista dijo que su madre fue bailaora de flamenco y su relación con la danza fue muy estrecha. “Así crecí, entre palmas, guitarras, zapateos y puntas de ballet; el nombre de la serie es una evocación a una noche de gala de ballet, la danza es parte de mi historia”.

Alejandrina Calderoni nació en Monterrey, Nuevo León, y reside en, Baja California Sur, lugar en la que se asienta su proceso creativo, gran parte motivado por la figura de su madre y por la inquietud de aprender, de superar sus propias fronteras; de explorar nuevas habilidades y descubrir el fértil campo de las emociones para la expresión artística.

Como artista ha incursionado en el grabado y en la pintura con resinas, en su obra se reconoce la influencia de Frida Kahlo, Tamayo, Felguérez, Willian de Kooning y Gustav Klimt, quedando su trabajo enmarcado en el ámbito del expresionismo figurativo y abstracto.

Calderoni es Licenciada en Estudios Internacionales y ha realizado estudios de Historia del Arte en la Societá Dante Alighieri en Florencia Italia, así como talleres de distintas técnicas plásticas en la Ciudad de México, Monterrey y Oaxaca.

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila

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