Secretaría de Cultura y el control ideológico del PRI: Carlos Ramírez

camaraSi los legisladores pensaron que la Secretaría de Cultura servirá para promover las artes y el conocimiento, entonces habrán pecado de ingenuidad. La cultura en el sistema político priísta es el pensamiento histórico cultural como mecanismo ideológico del PRI. La cultura política es uno de los pilares del control político del Estado priísta.

El Conaculta es apenas un indicio. El financiamiento estatal a la creación intelectual se ha convertido en un factor desmotivador a la crítica al sistema político, al régimen de gobierno y al Estado priísta. La cultura oficial es parte de la estructura de ideas que definió José Revueltas como el “Estado ideológico total y totalizador” del PRI para controlar conductas políticas sin necesidad de represiones ni exilios. El Estado ideológico es el pensamiento histórico único.

La Secretaría de Cultura será una expresión del Estado cultural y del Estado intelectual, pero no en los términos franceses que definió André Malraux. La cultura en México a partir de ahora será la Cultura oficial, basada en la interpretación priísta de la historia.

Hasta antes de la aprobación de la nueva secretaría del gabinete presidencial, la cultura formaba parte de la política educativa; ahora, la Secretaría de Educación Pública regresará a su limitado espacio de Secretaría de Instrucción Pública con funciones de control administrativo y laboral de los maestros, en tanto que la educación como concepto epistemológico y por tanto ideológico pasará a la Secretaría de Cultura. Por la potencialidad de la cultura como esencia del pasado mexicano, fábrica de ideas y la relación inevitable con la comunidad intelectual –la que “piensa”, dicen los políticos–, la carga política de la educación con miras a posiciones de poder o sucesiones presidenciales pasará a la nueva SC.

La cultura en política se sintetizó en el pensamiento histórico o interpretación oficial de la historia nacional. El PRI no ha sido sólo un aparato de poder, una estructura electoral y una oficina de empleos, sino que fortaleció su dominio social por la vía del control cultural: los héroes y sus hazañas eran propiedad del PRI. Al entregar la SEP a burócratas, el PRI perdió los factores de educación ideológica histórica: el artículo 3º constitucional y los libros de texto gratuito que cumplían la función metafórica del Libro Rojo de Mao por la interpretación priísta de la historia nacional.

En este sentido, la Secretaría de Cultura será algo más que la oficina de becas a creadores, el control del Sistema Nacional de Investigadores que obliga a los profesores a escribir y a no salir a marchas y el cobro de entradas en museos. La cultura, recuerda Gabriel Zaid en Dinero para la cultura, Editorial Debate, le fue quitada por los liberales a la iglesia pero no fomentaron la cultura. El PRI vio la oportunidad para la cultura y lo analiza también Zaid en su ensayo De los libros al poder o cómo los universitarios fueron forjados por el PRI para acceder a las estructuras de gobierno.

La lucha por la cultura –sobre todo la indígena– ha desatado guerras. Pero con una estructura burocrática, la nueva Secretaría de Cultura podrá encapsular al pensamiento crítico al convertir al Estado no en el promotor de la crítica sino en el mecenas. Y entonces la cultura, como antes, regresará al poder central, antes monarquías y hoy Palacio Nacional.

 

Sólo para sus ojos:

  • El PRI nacional no ha podido meter orden en Sinaloa. Luego de que el líder Manlio Fabio Beltrones avisó a los aspirantes David López y Heriberto Galindo que el candidato sería otro, estos dos se han negado a fomentar la unidad. En un foto en redes aparecen junto al otro aspirante Aarón Irízar, quien anda muy bajo en las encuestas. Aunque la foto muestra que los perdedores van a dividir al PRI, lo que implicaría un mensaje de rebeldía a Beltrones.
  • Por cierto, la foto es elocuente. El senador Irízar no aparece en medio de López y Galindo, sino a un lado; en el centro está el exvocero David López como para mostrar quien mandaría si el senador gana la candidatura y la gubernatura, aunque esa autoridad derivada de su relación con Peña Nieto no le alcanzó para un dedazo a su favor.
  • La victoria de la reforma política del DF y su constitución como entidad 32 no será el PRD de Miguel Ángel Mancera sino Morena de López Obrador. Y eso que al tabasqueño nunca le interesó la autonomía capitalina.

 

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