Se queda España sin vencedor

EspañolesEspaña parece adentrarse a la ingobernabilidad.

Con el 99.95 por ciento de los votos escrutados, los resultados de las elecciones generales dibujan un Parlamento fragmentado y sin mayorías claras para gobernar.

Los primeros datos oficiales dan al Partido Popular (PP), de Mariano Rajoy, 123 diputados, seguido del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Pedro Sánchez, con 90.

Los izquierdistas de Podemos, de Pablo Iglesias, y sus aliados obtendrían 69 asientos, mientras que el partido de derecha Ciudadanos, de Albert Rivera, de momento, se queda en cuarta posición con 40 escaños.

Ninguno por sí solo logra la mayoría absoluta de 176 escaños necesarios para gobernar sin hacer alianzas, las cuales aún no quedan claras, por lo que solamente queda hacer suposiciones.

Nunca antes un partido había ganado las elecciones con tan poco porcentaje de voto y nunca antes la noche electoral había dejado tan incierto el futuro.

Una posible alianza de la derecha, entre el PP y Ciudadanos, sumaría 163 escaños, aún insuficientes para lograr la mayoría.

Un virtual pacto de toda la izquierda, en tanto, sumaría 161.

En ese caso, el actual Gobierno seguiría el camino de los ejecutivos portugués y griego que perdieron el poder este año tras imponer medidas de austeridad contra la crisis económica europea. “Alcanzar un acuerdo entre los socialistas, Ciudadanos y Podemos no va a ser sencillo, están divididos en temas clave, principalmente la independencia de Cataluña”, explicó Federico Santi, analista de Eurasia Group.

“Pero si la alternativa es dejar al país sin Gobierno, habrá presión sobre los partidos”.

Otra alternativa sería una gran coalición de los partidos tradicionales, PP y PSOE, que tiene precedentes en otros países europeos como Alemania. “La alternativa es un Gobierno de la izquierda que por lo menos tiene que tener cinco partidos”, señaló Ramón Cotarelo, catedrático de ciencias políticas en la UNED.

“La gran coalición solamente será el último recurso, pero me parece que no hay más que el último recurso porque veo muy difícil un pentapartido”.

Se trata de la ingobernabilidad pura.

De confirmarse esta tendencia, será en una sesión de dos votaciones del nuevo Congreso que se decidan las alianzas y al nuevo Jefe del Ejecutivo Español.

El trámite se iniciará el próximo 14 de enero, día en que el Congreso celebra su sesión constitutiva con la jura o promesa de los diputados, la formación de la Mesa y la elección del presidente de la Cámara baja.

“Hoy no vamos a saber quién va a ser el próximo Presidente del Gobierno, pero la próxima semana tampoco lo vamos a tener nada claro”, señaló el politólogo de IE University Jorge Piquer.

“Hemos vuelto a ganar las elecciones”, afirmó Rajoy desde un balcón de la sede del partido tras conocer los resultados.

“Voy a intentar formar Gobierno y creo que España necesita un Gobierno estable”, dijo ante unos 200 simpatizantes.

La enorme división del Congreso de los Diputados va a complicar como nunca antes la tarea de formar Gobierno.

El procedimiento para designar al Jefe del Ejecutivo del Gobierno está regulado en el artículo 99 de la Constitución de 1978 y desarrollado muy someramente en el Reglamento del Congreso de los Diputados.

La norma establece básicamente que el candidato propuesto por el Rey será investido Presidente si obtiene la confianza de la mayoría absoluta de los diputados en primera votación o la mayoría simple -más votos a favor que en contra- en segunda convocatoria, 48 horas después.

En caso de no lograr esa mayoría, el Rey podrá proponer a otros candidatos.

Si pasados dos meses de la primera votación no se consiguiera la investidura, las Cortes quedarían disueltas y se convocarían nuevas elecciones generales.

El nombramiento del Jefe del Ejecutivo, que una vez designado nombrará a sus Ministros, es una tarea que reside esencialmente en la Cámara baja.

Sin embargo, en este contexto de división política, la figura del Rey como mediador y favorecedor de la negociación entre los partidos tiene visos de acentuarse para que alguno de los principales candidatos obtenga la investidura.

La estabilidad del Gobierno, una vez lograda la investidura aunque sea por mayoría simple, es bastante amplia: la moción de censura requiere mayoría absoluta y la presentación de un candidato alternativo, lo que la hace difícil de prosperar en escenarios de división política.

La cuestión de confianza -que presenta el propio Ejecutivo- requiere la mayoría simple.

En un plan más general, las elecciones confirmaron la transformación de la escena política española, que pasa a tener cuatro grandes formaciones después de tres décadas de Gobiernos del PP y PSOE que sólo requirieron el apoyo ocasional de partidos regionales mucho menores.

“España ha votado un cambio de sistema”, afirmó el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en declaraciones a la prensa.

“Se acabó el sistema de turno en España”. Iglesias enumeró una serie de reformas imprescindibles e inaplazables en materia de educación, sanidad o legislación electoral y a continuación hizo unas breves declaraciones en inglés, algo muy poco común en un país donde se suele criticar a los líderes políticos por su falta de soltura con las lenguas extranjeras.

Por su parte, el Partido Socialista se mantuvo como segunda fuerza política, aunque no salió indemne de la llegada de los nuevos partidos.

La formación perdió 20 parlamentarios y logró su peor resultado de la democracia, tras una campaña en la que no logró canalizar el descontento contra las medidas de austeridad adoptadas por el Gobierno de Rajoy.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, felicitó al PP por su victoria y reconoció su derecho a intentar formar un Gobierno, aunque expresó su disposición a dialogar, debatir y a acordar.

El elevado desempleo -que alcanza una tasa de 21 por ciento-, una cadena interminable de casos de corrupción en la clase política y empresarial, y el movimiento separatista en la región nororiental de Cataluña han marcado la campaña electoral, en la que los nuevos partidos han intentado distanciarse de PP y PSOE y los grupos tradicionales han señalado a sus logros pasados y a su experiencia en el Gobierno.

Un total de 36.5 millones de votantes registrados en España elegían a representantes para la cámara baja del Congreso, de 350 escaños, y el Senado, que tiene menos poder legislativo.

Con información de El País y AP

reforma.com

off Se queda España sin vencedor – Libertad-Oaxaca off