Polemizan por guarura de Trump

trumpEl guardaespaldas que expulsó al periodista mexicano Jorge Ramos de una conferencia de prensa de Donald Trump y el que golpeó a un manifestante mexicano frente a la torre del magnate en Nueva York tienen algo en común, son la misma persona.

Keith Schiller, guarura del republicano durante 16 años y un ex detective armado, representa el mejor ejemplo de una realidad en esta etapa de la contienda presidencial estadounidense: los candidatos son responsables de sus propios métodos de protección.

Sin embargo, las tácticas de seguridad de Trump han empezado a ser vistas con recelo por parte de quienes, de seguir el empresario a la cabeza de las encuestas, se encargarían de protegerlo en un futuro.

“El Servicio Secreto no operaría de esa manera”, dijo al Washington Post Ralph Basham, quien dirigió la agencia de 2003 a 2006, al referirse al incidente entre el guarura de Trump y el mexicano Efraín Galicia el pasado jueves.

“No son una bola de matones rufianescos”.

“Es como se comporta su jefe, expulsando a (Jorge) Ramos. Estos tipos, sus sirvientes, creen que pueden hacer lo mismo”, dijo Galicia.

Hasta ahora, el Servicio Secreto no se encarga de la seguridad de ningún candidato presidencial, a excepción de la demócrata Hillary Clinton, quien, como ex Primera Dama, cuenta con esa protección de por vida.

Para contar con el blindaje federal, los candidatos necesitan participar en al menos 10 primarias estatales, contar con donaciones de al menos 10 millones de dólares y puntuar de manera competitiva en las encuestas.

Hasta ahora, con más de 20 aspirantes a la Casa Blanca, entre republicanos y demócratas, el gasto público en seguridad podría elevarse rápidamente. Un día de protección cuesta cerca de 40 mil dólares.

La campaña de Trump no ha dicho si optará por la protección del Servicio Secreto o si permanecerá con Keith Schiller y el resto de sus guardaespaldas personales.

Y organizan fondo en su contra

La más reciente muestra de ansiedad en los círculos republicanos por la popularidad de Donald Trump es el esfuerzo emprendido por el Club for Growth, un importante grupo conservador que ya busca donadores para financiar una multimillonaria campaña anti Trump en anuncios televisivos.

Según la organización, el empresario representa un riesgo para Estados Unidos, y no considera su postura económica suficientemente conservadora.

“De hecho es el peor tipo de político”, afirmó David McIntosh, el presidente del Club.

Pero de acuerdo con el magnate, la campaña en su contra tiene una explicación muy sencilla.

“Me critican porque no les di un millón de dólares”, aseguró Trump.

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