Peña Nieto 3 años: La agenda (imposible) que viene: Carlos Ramírez

EPNLa mitad del camino pareciera a veces el final de la jornada. Pero una visión panorámica de los primeros tres años del sexenio peñista dibuja más oscuros que claros, aunque los malos momentos obedecieron a una lógica política de las circunstancias.

En términos políticos el trienio fue de dos años seis meses: comenzó con el Pacto por México al día siguiente de la toma de posesión y terminó con las elecciones legislativas del 7 de junio del 2015 en las que el PRI y sus alianzas amarraron la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

En medio, el sistema político, el gobierno federal, la Presidencia de la República y la propia figura presidencial fueron zarandeados por conflictos, escándalos y desbordamientos sociales. Pero como en política valen los resultados y no las expectativas ni los estados de ánimo, Peña Nieto ingresará mañana martes 1 de diciembre la segunda parte de su sexenio con los tres años más intensos que los tres anteriores.

La agenda de la segunda parte del sexenio tendrá cinco temas fundamentales:

1.- La economía. El escenario internacional no será propicio y hasta ahora la política económica se ha ajustado a la baja. Si bien no hay en el horizonte conflictos que lleven al PIB a tasas negativas, los ajustes decrecientes sí revelan que la economía y sus modernizaciones recientes no estaban preparadas para contrarrestar ciclos adversos. A pesar del compromiso de una tasa promedio anual de 3.9%, el promedio anual sexenal será de 2.1%.

2.- La seguridad. La estrategia de seguridad deberá ser reorganizada por las bajas de grandes capos pero por el crecimiento en las estructuras de violencia y siembra-producción-trasiego de droga. El debate sobre la legalización de la marihuana ha aumentado su demanda y consumo. Asimismo, el Estado federal deberá redefinir sus iniciativas para recuperar las estructuras sociales, económicas, políticas e institucionales que estaban en manos del crimen organizado. Y a ello se agregó a últimas fechas la agenda del terrorismo, más por presiones de Washington que por preocupaciones propias.

3.- Las elecciones presidenciales del 2018 serán el dinamo de la vida política en dos escenarios: el juego palaciego que definirá la candidatura presidencial priísta y el desbordamiento del activismo de la oposición con efectos en la funcionalidad del gobierno priísta. La falta de control institucional ha dejado sueltos muchos hilos en el lado priísta.

4.- Peña Nieto está urgido de reconstruir la viabilidad del presidencialismo, aprovechando el colapso en los espacios de autoridad por las redes, pero no para regresar al viejo modelo autoritario sino para armar un modelo basado en el sistema presidencial con equilibrios de poder. Para ello necesita una reforma del poder, del sistema y del régimen.

5.- Y el Presidente de la República necesita un fortalecimiento de su figura personal que fue zarandeada en redes sin ninguna capacidad de respuesta institucional. Las políticas de comunicación social y comunicación política se pasmaron ante la dinámica personal en las redes sociales. Los funcionarios de Los Pinos resultaron incapaces de responder con dinamismo a la forma en que se destruyó la figura personal de Peña Nieto. Para administrar el 2018, el Presidente de la República requiere de un fortalecimiento de su figura personal.

Para llegar con fuerza a julio del 2018, la agenda del presidente Peña Nieto en la segunda mitad de su sexenio será de prioridad máxima.

 

Sólo para sus ojos:

  • Muy beligerante el comunicado del episcopado en el editorial del boletín Desde la Fe: la iglesia católica exige al gobierno mexicano apoyar la lucha antiterrorista de Francia y EE.UU., con todo y bombardeos. ¿Se enfila el mundo a una guerra religiosa Islam-catolicismo?
  • Muy importante el fortalecimiento y repunte de Margarita Zavala en el PAN y en los espacios mediáticos por el machismo de López Obrador. Por lo pronto, recuperó las posibilidades de competir por la candidatura dentro del PAN para el 2018.
  • La oleada de críticas contra el Partido Verde buscará quitarle al PRI a su principal aliado. Sin embargo, es posible que el PV no sólo resista el caso Escobar sino que se fortalezca. Así es la política: se nutre de escándalos y no de ética.

 

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