Peligrosas Equivocaciones: Luis Octavio Murat

luis-octavio-muratMe es difícil creer lo que en México está sucediendo, empezando por las medidas que se tomaron para armar la gira del presidente Peña a Francia y en la que intervinieron varias personas (creo que demasiadas), pues además de la SRE; el Estado Mayor Presidencial; la SEDENA, once secretarías de estado más Jorge Castañeda, que ya logró colarse, una vez más, a las comodidades y privilegios que solo en el área presidencial se disfrutan a plenitud, Paris, París… y las que faltan.

Y, ¡claro! Al haber ido tanta gente en la que se incluyó a 400 personas, más las águilas (faltó el perico) los soldados, marinos, pilotos y cadetes, pues era, casi imposible, que resultara una organización perfecta en la que intervinieron tantas personas y opiniones.

Por ejemplo, una, quizás la más delicada de las equivocaciones, fue el que los principales responsables de la Seguridad Nacional acompañaran al presidente Peña a Francia.

¿Por qué la equivocación? Pues, porque los países no debe quedarse en manos del destino, de la buena suerte, de la protección de la virgen, y del “no pasa nada”, del “nuestras instituciones son fuertes”. ¿A quién se le ocurrió que el Secretario de la Defensa Nacional, General Salvador Cienfuegos Zepeda, viajara con el presidente? ¿Qué acaso no hay un agregado militar en la Embajada de México en Francia? ¿Por qué dejar descabezado el ejército mexicano y la nación desprotegida sin el jefe militar (Segundo en mando en la nación) capaz de tomar decisiones extraordinarias y urgentes en ausencia del presidente?

Otra “metida de pata” fue, que el Secretario de Gobernación se integrara a la comitiva presidencial, aunque lo haya hecho en avión aparte. Y no solo eso, sino que su subordinado, el Comisionado para la Seguridad Nacional, Monte Alejandro Rubido García , también estaba listo para subirse al avión trasatlántico, pero no “no contaban con la astucia del súper capo”, que se le adelantó con “El Gran Escape”. El viaje de Monte Alejandro Rubido solo fue hasta el Aeropuerto de la Ciudad de México; para el Versalles tendrá que esperar.

Y, ¿ De haberse ido Rubido, quien se quedaba cuidando la casa? Eso no importo, todos se colocaron sus gorros frigios y vámonos a cantar la Marsellesa con el presidente Peña, “al cabo que el ordeno que todos fuéramos”.

De “pisa y corre”, tuvo que utilizar su “kilometros de viaje” de la línea de avión para regresar “ipso facto” el hidalguense Osorio Chong, pues “la barbacoa se le estaba quemando”. En efecto, el Chapo, como Houdini, había desaparecido consumando lo que hasta hoy es calificado por la opinión pública como “El Gran Escape”, otro más ocurrido en México, como aquel que hizo Kaplan, el estadounidense violador que escapó de la cárcel de Acapulco utilizando un helicóptero; y los que hizo el súper capo en Baja California, todos ellos espectaculares. Como este último del Chapo que se cometió exactamente el día en que el presidente acudía a los festejos franceses en los que México sería el invitado de honor. Regresar, como advirtió, Andrés Manuel López Obrador, hubiera profundizado, aún más, el descrédito nacional e internacional.

Por el contrario, ante la crisis que ha ocasionado el hecho, se hace necesario mostrar que, aun con las fallas garrafales que se han cometido, las instituciones, aunque tarde, responderán para lavar la humillación de la que ha sido presa el gobierno del presidente Peña, afectado ya por el descrédito, ya reflejado en la escasa participación de las empresas extranjeras para competir por las licitaciones de perforación petroleras en aguas profundas y someras.

Lo que ha sucedido, las reacciones de los protagonistas por ejemplo, me han llevado a releer las páginas de “Los Días de Poder”, del gran novelista que fue Luis Spota, por ejemplo, la página 158 del libro, relata, exactamente, los sucesos que entretelones se suscitan en las oficinas presidenciales. Parece que Spota los fotografió, que los vivió él mismo como personaje principal de los sucesos gubernamentales que hoy parecen calcados de su libro “Los Días de Poder”. Leamos  la página 158:

“¿Quién le pide al Presidente que firme todas sus órdenes? ¿Quién se opone a ellas? En este país de burócratas y políticos sumisos, que por costumbre aseguran su presente y su futuro obedeciendo, ¿Quién es el valiente que se niega a cumplir los caprichos del Señor; a contradecirlo, si Él es sinónimo de Poder e infalibilidad? ¿Quién se rehúsa, a solapar los errores de El-Que-Manda, y a no justificar, con malabares dialécticos, sus excesos o sus torpezas? ¿No es mandamiento-de-la-Alta-Política el que recomienda con sentido del humor, aunque no del honor: “La Ignominia Antes que la Renuncia?

Ante las delicadas equivocaciones que se cometieron: ¿Alguien le dijo al Presidente que no debía dejarse descabezado el Sistema de Seguridad Nacional?

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