Los nuevos líderes: Moisés MOLINA

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Oaxaca es, por mucho, el estado más complejo del país en términos sociales. Si la solución a la problemática se pudiese resolver con la celeridad con  que quisieran nuestros paisanos, sin duda se haría. Muchos grupos y organizaciones nacen o perviven para gestionar, tender puentes. Lo único que quieren es lo que la mayoría de sus líderes prometen: vivir mejor; y el apoyo fluye a cuentagotas y raquítico, porque el líder va primero. Con la confianza de sus seguidores, manipula, miente y desestabiliza.

Hay honrosas excepciones. Las menos.

¿Por qué nuestra gente precisa un “líder”?

  • Porque es el que entiende
  • Es el de las relaciones
  • El de los amigos poderosos
  • Les consigue migajas
  • Conoce los caminos y las veredas
  • Los toma en cuenta pidiendo el apoyo comunitario para presionar a las dependencias en la sede de los poderes públicos.
  • Y lo más común: porque no hay de otra.

Y el ejemplo cunde. Y vienen los cacicazgos, los que lucran, los que medran y se empoderan a la sombra de las complicidades con actores perversos que los tienen permanentemente a sus órdenes y según le vaya en la feria, bien vale una pequeña inversión para generar inestabilidad. Cualquier pretexto es bueno. Un pequeño incentivo a algunos medios y tenemos un estado en la ingobernabilidad, con toda la intención de perjudicar a quién puede tener las mejores intenciones para sacar, por los medios institucionales, con programas estatales y federales a los miles de pobres que nunca salen de la pobreza, mientras sus “líderes” construyen casas en la capital del estado y sus jefes, mansiones y casas en las zonas exclusivas de la Ciudad de México.

Oaxaca se ha acostumbrado a pegar para que se les voltee a ver. La comunidad más humilde, aparece de repente en las publicaciones financiadas con dinero de otros países y hay un único culpable: El gobernador, respecto de quién sus propios colaboradores, sienten una inexplicable alegría cuando el golpeteo le llega.

Ya no les gustó ese jefe, así que, vomitando la lealtad, esperan y le desean lo peor haciendo como que trabajan y cobrando decorosos sueldos con los que pagan los presentes a su “nuevo” jefe, que es “el bueno” para la que viene, creyendo que nadie les observa de lejos, lee su comunicación no verbal, se entera de sus travesuras por boca de sus propios íntimos, que ambicionan el cargo del que ya probaron un poco de dinero, poder y respeto.

Oaxaca merece algo mejor. El ejército del gobernador no proviene de una buena parte de sus funcionarios; unos que no sirven para nada; sino de la ciudadanía, esa que es maltratada en las oficinas públicas, que vive la parcialidad de las decisiones y la frivolidad de quién cree que se ganó el cargo limpiándole el sudor al entonces candidato.

Futurismo, falta de ética y vocación para el servicio público, tenebra y muchas otras cosas más son las que tenemos que enterarle al Gobernador. Tiene su Twitter y lo ve.

Y lo más importante. Ese séptimo sentido heredado en algún gen y que guía la firmeza de su mano.

Si usted, líder social, está buscando un puente para beneficiar a la gente, no lo necesita. Acuda directamente al gobernador, a sus leales, no a los de siempre o a quienes buscan veladamente hacerle daño, prendiéndo infiernitos..

Todos los caminos llegan a Roma.

Hágase su aliado, su amigo. No pierda su tiempo ni ensucie su imagen pateando y denostando a quien le va a ayudar.

Empodérese. Busque persones dignas de confianza.

Ya que si no le cumplen, está en todo su derecho de hacer lo que guste, respecto de quién no cumplió.

Oaxaca está en manos del gobierno. Pero también en la nuestras.

@MoisesMolina