Los indígenas vistos por los políticos: Horacio Corro Espinosa

10-horacio-corroLos pueblos indígenas de México, desde hace siglos han experimentado la exclusión, la marginación y el despojo.

Desde los inicios de la segunda mitad del siglo XX, el uso de los recursos naturales comenzaron a favorecer a rancheros, mestizos y grandes propietarios, esto, claro, bajo el apoyo de las autoridades oficiales. Han pasado años y años, y los gobiernos aún no les han podido proporcionar los derechos sociales consignados en la constitución mexicana.

Hace unos días apenas, el gobernador de Chiapas Manuel Velasco, se casó con una actriz. La escenografía de la boda resaltó los contrastes al exhibir las diferencias entre los dos mundos de nuestro país: un grupo de mujeres indígenas rodeaban a los poderosos, al nuevo matrimonio que salía de la Iglesia.

Fue una postal del dominio criollo sobre el indígena.

El indígena siempre ha estado presente en todo lugar y en todos los tiempos de México. En 1811, a éste se describía como perezoso, lánguido, estúpido por constitución, sin talento inventor ni fuerza de pensamiento, borracho, insensible a las verdades religiosas y con desamor al prójimo.

México tiene 62 grupos indígenas, cuya población alcanza los 16 millones de personas, y están registrados 871 municipios indígenas. Sin embargo, en pleno siglo XXI se practica todavía la discriminación y menosprecio hacia estas comunidades. Este sentimiento se agudiza más en los funcionarios que están al servicio del pueblo.

El caso más sonado en los últimos días es el de Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto nacional electoral (INE), quien a través de una llamada telefónica se burló de Hipólito Arriaga, quien se presentó como gobernador indígena de todas las etnias del país.

Es cierto que la conversación fue bajada del teléfono de una manera ilegal, pero poco importa eso cuando se descubre que el funcionario que debe tener verdaderos valores, sólo lo es cuando está frente a los reflectores.

El verdadero hombre es cuando está solo, cuando nadie lo ve. Es allí cuando se puede decir quién es uno. Una persona de dignidad no puede tener dos caras ni ser de doble ánimo. Es por eso que el comentario del señor Córdova, ofendió a muchos mexicanos.

El consejero presidente del INE, nos obligó a recordar la verdad racista que vivimos en México. Una realidad donde se exalta al muerto pero se saquea al indígena vivo.

Desafortunadamente nuestra clase política sigue mirando al indígena como un símbolo de atraso, como un obstáculo que no los deja avanzar.

Los habitantes de Huajuapan, también tienen su Lorenzo Córdova, en el presidente municipal Luis de Guadalupe Martínez Ramírez. Cuando éste era diputado local y pretendía llegar por segunda ocasión a la presidencia municipal, le dijo a otro aspirante por la misma posición: “mira, sólo tú y yo tenemos la capacidad económica para hacer campaña frente a todos estos muertos de hambre”.

Esta es la realidad de nuestra bajísima clase política, la que día a día nos sumerge en la miseria y en el menosprecio.

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