Las promesas del presidente-notario de Huajuapan Del dicho al hecho…: Javier Hernández

Javier Hdez RATACHUPES04REn menos de dos semanas, el presidente-notario de Huajuapan deberá rendir a los ciudadanos el segundo informe del ayuntamiento que encabeza. La Ley Orgánica Municipal establece que en dicho informe se deberá incluir “el estado financiero de la hacienda pública municipal, el avance de los programas, las obras en proceso y concluidas, y en general el estado que guardan los asuntos municipales”.

Sin embargo, la experiencia hace temer a los ciudadanos que el segundo informe de Luis de Guadalupe Martínez, será como el del año pasado, un documento plagado de autoelogios, cuentas alegres y mentiras. Los huajuapeños tienen presente que el presidente-notario no hizo referencia alguna al manejo de los recursos del municipio, y en el caso de la obra pública se limitó a decir que había realizado 160 obras con una inversión aproximada de 180 millones de pesos. Pero las cuentas no le salieron, porque en el anexo del informe sólo aparecían 128 obras, de las cuales, únicamente 64 se reportaban como “terminadas”.

Los ciudadanos no esperan un “informe” sustancialmente distinto del anterior. Mucho menos que la corta memoria del presidente-notario le permita recordar que hace dos años y medio recorrió las calles de Huajuapan y de sus agencias, vistiendo una playera con su nombre e imagen estampados al frente, portando un morral de tela repleto de propaganda y una cartera de humildad para pedir el voto.

Pero muchos ciudadanos sí lo recuerdan, e incluso algunos conservan la propaganda electoral que el entonces candidato de la coalición “Unidos por el Desarrollo”, integrada por el PAN, el PRD y el PT, repartía a diestra y siniestra. Se trataba de un tríptico plagado de errores de ortografía y de sintaxis, denominado “Diez compromisos de Luis de Guadalupe y su ayuntamiento para un buen gobierno municipal”, que no contenía diez sino 49 promesas de campaña divididas en diez rubros.

Sin el menor recato, el entonces candidato prometió a los electores una “Presidencia Municipal con las puertas abiertas para recibir tu opinión y tu crítica”; lo que hay es una fortaleza custodiada por su fiel cancerbero-compadre Alejandro Rosales Olmos, que ni los propios directores o jefes de área pueden franquear.

Prometió fomentar la participación ciudadana a través de la creación de los consejos consultivos de Desarrollo Social y Urbano, de Ecología, del Deporte, de Cultura, de Equidad y Género, y de Tránsito y Vialidad; a la fecha ninguno de ellos existe. Tampoco existe el “comité o consejo consultivo” que adoptaría “un río o una barranca o alguno de nuestros paisajes históricos para su conservación y mantenimiento”. Mucho menos cumplió la promesa de crear un “observatorio ciudadano o Consejo Consultivo que vigile la aplicación y comprobación del gasto público”.

Con el desparpajo que le caracteriza, el candidato-notario prometió gestionar la continuación del Paseo Internacional, la construcción de las rotondas del Chacuaco y del Libramiento Norte, del “bulevar hasta Vista Hermosa, y de la Calzada 5 de febrero al IMSS”, así como de tres puentes sobre el Río Mixteco. Lo que hizo fue burlarse cínicamente de los ciudadanos al incluir en su primer informe como obras ejecutadas el Libramiento Sur, el hospital de 60 camas, la construcción de cinco bulevares (“5 de febrero”, “2 de abril”, “El Chacuaco-Libramiento Norte”, “El Chacuco-Vista Hermosa”y “Acatlima-UTM”), la reconstrucción de Libramiento Norte y la construcción de tres puentes vehiculares en la colonia Santa Cruz y en las agencias Santa Teresa y La Estancia. A un año de distancia éstas y otras siguen siendo “obras fantasmas”.

Prometió, y en su discurso de toma de posesión reiteró la promesa de construir “un santuario del Señor de los Corazones en el Cerro Yucunitzá, que permita la llegada de peregrinos y hermandades durante todo el año y se reactive (sic) el turismo y la economía”. A la fecha no sólo no se han adquirido siquiera los terrenos, sino que el obispo de Huajuapan y el párroco del Sagrario Diocesano le han enmendado la plana al declarar públicamente que un santuario no se construye a partir de una ocurrencia.

Otras de sus promesas fueron priorizar “las obras y acciones que reactiven la economía y el desarrollo social de nuestras familias: generación de empleos (sic)”, así como “una obra importante cada año para cada agencia, sin excluir la construcción de obras menores prioritarias, sobre todo para la educación, la salud y el deporte”. Lo que hizo fue gastar 6.5 millones de pesos en la remodelación del Palacio Municipal y 4.3 millones (hasta ahora) en la construcción de un ostentoso Hemiciclo a Juárez, con el argumento de que le sobraban unos millones de “sus ahorritos”, aunque muchas agencias y colonias se quejan de la falta de obras de infraestructura básica como agua, drenaje, luz y pavimento.  

Para ganar el voto de las agencias del municipio, el entonces candidato-notario les prometió otorgarles participaciones económicas del ramo 28, mediante la firma de un convenio de concertación. Fue otra promesa que quedó en el olvido.

Prometió que “no solamente el DIF sería un espacio de atención a la familia y a los grupos en situación de vulnerabilidad, sino todas las Regidurías y todas las áreas del gobierno municipal”. Hasta hoy no sólo no se ha cumplido esta promesa, sino que el DIF se vio involucrado en un escandaloso fraude contra más de 800 familias del municipio, en contubernio con una fundación aparentemente “fantasma”.   

Estos son sólo algunos de sus 49 “compromisos”. Desgraciadamente para los ciudadanos, la ley no obliga al presidente-notario a informar sobre el cumplimiento de sus promesas de campaña.

Quienes en su momento se dejaron endulzar los oídos con el canto de las sirenas y otorgaron su voto al candidato-notario, hoy se han convencido de la verdad que encierra la sentencia popular que reza “Del dicho al hecho hay mucho trecho”.

Al menos en algo no mintió Luis de Guadalupe a los ciudadanos: la primera frase que aparece en su tríptico es “¡Vamos por Huajuapan…! Y si, era verdad, ¡venía por Huajuapan… y por sus recursos!

A CONTRAPELO. Que siempre no será el 21 de marzo de 2016, sino el 14 de diciembre de este año cuando será inaugurado el faraónico Hemiciclo a Juárez. Y quien está al frente de la etapa final de la obra es ni más ni menos que Esmeralda del Rocío Vázquez Rojas, la primera directora de Obras Públicas del ayuntamiento, que “renunció” a las primeras de cambio porque no dio el ancho.

Javier.hdez2015@hotmail.com

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