Las miserias de la escuela pública: Francisco J. Sánchez

coynturaLa escuela pública en Oaxaca, construida para generar las mismas condiciones de acceso a la instrucción y conocimiento que tienen los ricos, los liberados o los incluidos frente a los pobres, los oprimidos o los excluidos, tiene una parte de las miserias de su propia sociedad.

La reestructuración del nuevo Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) mostró la más profunda de sus crisis de un sistema educativo público en la historia del país, desmantelado por complejos, prejuicios, corrupción, ineficiencia y aún más, que está desorientado, sin ideas, sin emociones y sin aspiraciones.

Esa decisión gubernamental, unida a las acciones, movilizaciones y depuraciones políticas, además de los débiles liderazgos y los profundos actos de corrupción de gobiernos y líderes de Sección 22 del SNTE en más de 35 años, exhibió unas escuelas públicas con maestros que no están preparados para resolver sus problemas y mucho menos para los que enfrentan sus alumnos.

Es decir, el sistema educativo de Oaxaca tiene un maestro -y si lo tiene-, que cree en el estudiante receptor de información, conocimientos y aprendizajes, pero sin ninguna posibilidad de integrar y aplicarlos, salvo en la protesta social y la inconformidad política que lo convence cada vez más que su desgracia personal es responsabilidad de otros, menos de él.

Frente a grupo, el perfil del maestro de educación pública es el del rechazo y de la hostilidad constante, aquel que alimenta el modelo del “no se puede”, aquel que no genera valor agregado al conocimiento, ni respeto por el otro.

Es pues, generador de un modelo educativo que vive de la ignorancia, de limitar las ideas de los demás, pero lo más grave, que mata las propias.

El maestro democrático de la Sección 22 del SNTE tampoco genera un alumno ciudadano, con la concepción de la innovación, pero si castra la individualidad, el trabajo autónomo, las ideas propias, el del yo puedo y quiero más, por un concepto político-ideológico de rescate del pobre, del oprimido, del explotado que busca liberarse del rico, del opresor.

Si en un principio los gobiernos Federal y del Estado de Oaxaca pretendían reemplazar instituciones, procedimientos administrativos y prácticas sociales, cada vez es más claro que es necesario innovar con nuevas ideas y nuevas tendencias, pero con la participación del maestro y los padres de familias.

Sin embargo, el principal problemas es que en Oaxaca educan para acumular conocimiento, no para la producción, no para la inteligencia social, no para un desarrollo menos desigual o para construir ciudadanía, pero no solo la del respeto del uno para el otro, sino la de la formación del que será el ciudadano responsable que tomará decisiones políticas, económicas y sociales para generar bienestar.

Hoy cientos de miles de hombres y mujeres, niños y jóvenes viven de las miserias de aquel maestro de escuela pública, padre de familia y funcionario público que nunca logró tatuarse valores y principios, y que hoy es producto de las miserias de ese sistema educativo como maestro, supervisor, líder sindical, funcionario público, político, empresario, profesionista, legislador hasta padre de familia.

Especialista en análisis y estrategia política.

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