Las encuestas no son votos: Luis Octavio Murat

¿Son confiables las encuestas? ¿Se debe confiar en ellas? ¿Son confiables las empresas que realizan encuestas? ¿Son corruptas?

Por supuesto que hay encuestas confiables, que son profesionales, que se acercan lo más posible a los porcentajes reales. Encuestas que son guía de posibles resultados. Encuestas que pronostican resultados en base a datos profesionalmente investigados que sirven para conformar decisiones importantes a favor o en contra de tal o cual candidatura, o para evaluar condiciones, ventajas, posibilidades y muchas otras cosas más que requieren la investigación sociológica.

Por supuesto que hay empresas confiables que realizan encuestas; empresas que, incluso, advierten al público que los datos no son al cien por ciento confiables ni exactos, que hay posibilidades de error, pero que los resultados son verídicos.

Por supuesto que hay empresas corruptas que realizan encuestas a modo y al gusto del interesado, del candidato, del partido, de instituciones públicas y privadas y de todo aquel o aquella que tenga el propósito de obtener algo utilizando herramientas falsas o bad news, diría el que dice mentiras todos los días, ya saben quien.

De manera que, sin paranoia, es mejor tener reservas con los datos que se publican, porque las encuestas no son votos, simplemente son herramientas de grupos de poder, de presión, de partidos políticos, de interés. Encuestas que varias de ellas son pagadas y manipuladas a favor o en contra de uno o varios candidatos, y para influir, de una u otra manera, en las decisiones de los votantes. Baste el siguiente ejemplo, han salido del país 7 mil quinientos millones de dólares en tres meses; el peso continúa en caída libre y la bolsa no ve una buena en tres sesiones continuas debido a que las encuestas colocan a Andrés Lopez como puntero.

Por estas razones los números duros y fríos son mas confiables, por ejemplo, somos 89 millones de personas inscritas en el padrón electoral lo que significa que la elección del próximo 1 de julio será la más grande e importante jamás realizada en México.

Sin embargo, no todas las personas inscritas en el padrón votarán; cálculos de encuestas confiables como INEGI o Reporte Indigo hablan de que posiblemente acudan 50 millones de personas a las urnas y que el rango de edad que podría definir las elecciones son las personas que tienen entre 20 a 29 años de edad de un total de 21 millones 678 mil 292 sufragistas que representan el 25.22% de la lista nominal.

Bueno, eso dicen las encuestas que nos parecen confiables y que se acercan más a resultados con posibilidades de suceder.

Ahora bien, otro dato duro importante es el que las encuestadoras realizan su trabajo entre 800 y mil personas, números que son muy reducidos como para creer que las personas que puntean las encuestas tienen el triunfo en la bolsa. Pensar así es del todo equivocado, valga el ejemplo de las encuestas realizadas en Estados Unidos en las que Hillary Clinton punteó todo el tiempo y hasta el último minuto de la elección presidencial.

Sin embargo, la favorita en las encuestas en toda la campaña electoral fue derrotada por un candidato que, incluso, cuando conoció los resultados en su Penthouse de la Torre Trump no los creía.

Lo que esta ocurriendo en México, en cuanto a la elección presidencial, semeja a lo ocurrido en el país vecino. Aquí, en nuestro país, las encuestas han colocado al mismo candidato todo el tiempo de la campaña electoral.

Poco se han movido los candidatos de los lugares del tablero electoral con motivo de los debates que reflejaron, por cierto, lo contrario de lo que las encuestas nos dicen, es decir, el que puntea mostró que no esta lo suficientemente capacitado para dirigir un país como México.

Desconocimiento en Economía, en Política Internacional, en Educación, en Desarrollo Social y en el discurso que es harto limitado. Lo cual deja claro que es diferente trabajar como alcalde a ser presidente. Al respecto, en alguna ocasión y con motivos de la candidatura de Donald Trump, Barack Obama, dijo pensativo, observando y oteando los vientos en contra: “la presidencia es un asunto muy delicado”, y vaya que tuvo razón, pues basta leer los periódicos para enterarnos de las diarias barbaridades que comete un limitado como el señor Trump.

Es por ello, que las encuestas no se deben confundir con los votos, y arriesgar todas las fichas a favor de los pronósticos de las encuestas a favor de quien colocan de puntero es mucho arriesgar.

Por otro lado existe un método de la Ciencia Política que sirve para equilibrar el poder en circunstancias decisivas de una nación: la Real Politik que ha permanecido silenciosa, observando, esperando su momento, el 1 de julio, fecha en la que nos revelará que habrá de hacerse y quien se equivocó, las encuestas o los votos.

@luis_murat

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