Las campañas políticas: Horacio Corro Espinosa

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10-horacio-corroHace unos años apenas, las campañas electorales eran de grandes concentraciones, nutridos desfiles, cohetes, bandas de música, estruendosa oratoria, altas plataformas para el candidato y sus invitados, entre otras ocurrencias. Hoy, todo eso se acabó, lo que perdura es el acarreo, las porras mal planeadas, las banderolas, matracas y el reparto de despensas, gorras y playeras.

Así son las campañas políticas de hoy, reducidas a chacoteo. Muchos candidatos contratan a chavos, principalmente, quienes tienen la encomienda de saltar y gritar como desaforados ante cualquier chiste que ejecuta el candidato. Si, chiste, porque la mayoría de los contendientes, como no tienen propuestas que presentarle al pueblo, se dedican a hacerse los graciosos, los “caeme bien”.

Es probable que ustedes ya hayan visto en las redes sociales la publicidad que manejan muchos de los candidatos de otras entidades del país. Éstas van desde la copia de canciones pegajosas a las que le cambiaron la letra para promocionar al fulano o la fulana que quiere llegar a ocupar una curul.

Hay frases tan ridículas como “mi madurez va unido a tu corazón”. Otra: “Estamos contentos, hoy tenemos que aplaudir, votemos por fulano de tal”. Otra más “El que te consiente y te echa la mano”.

Hay otros candidatos que su limitación intelectual y de propuesta es tanta, que le enseñan a sus posibles electores dos que tres pasitos para que bailen juntos el día de la votación.

Les puedo asegurar que la mayoría de estos candidatos que presentan este tipo de espectáculos, no tienen la mínima idea de lo que es un diputado. Tal vez se imaginan que ser legislador es sentarse en una curul y nada más.

Si el candidato se viera como un verdadero diputado, como una persona que quiere el desarrollo para su distrito o para México, no saldría a la calle a hacer un espectáculo ridículo, sino le presentaría a la ciudadanía un proyecto de desarrollo en algún tema, pero ante su incapacidad, sólo buscan servirse ellos mismos y no al pueblo.

Hay una candidata que por sus ansias de llegar al poder le promete a la gente: “Se los juro, no les vuelvo a fallar”. Está otro candidato, y éste es de Oaxaca, que se anuncia así: “Con la fuerza de las armas seré tu diputado federal”.

El dinero, el dinero es lo que orilla a esta gente a pelear para llegar a donde hay dinero. ¿Porqué no pelean para llegar a una senaduría?, por ejemplo, pues porque ahí no hay tanto dinero.

Muchos de los candidatos, si no es que la mayoría, buscan la posición de diputado no como vocación de servicio a los demás, sino para servirse, para abusar del pueblo.

Twitter:@horaciocorro

Facebook: Horacio Corro

horaciocorro@yahoo.com.mx