La visita del Papa a México: Horacio Corro Espinosa

papa-fcoSe escucha mucho alboroto en todo el país por la llegada del Papa a México. En los medios de comunicación a cada momento nos revientan algo relacionado al jefe de la iglesia católica. Pero todo este escándalo sucede por el desconocimiento que tiene la gente sobre los temas espirituales.

Está en nuestro país el hombre más poderoso en el aspecto económico, político y religioso del mundo. Se llama Jorge Mario Bergoglio; es argentino, y se hace llamar Francisco, en honor al ‘santo de los pobres’ san Francisco de Asís.

La gente de su religión lo llama Papa, Santo Padre, Santísimo, representante de dios en la tierra y otro montón de títulos.

Los pobres se consolaron ver de lejos al Papa, atrás de enrejados metálicos. Otros más pobres, los desamparados, los marginados de la riqueza material, los que sufren hambre, carencias, los que no tienen casa, agua potable, drenaje, luz, transporte, medicinas, no han podido ver al Papa ni por televisión porque el gobierno nunca les entregó el aparato prometido.

Los que tuvieron oportunidad de estar cerca de él, fueron los gobernadores, los diputados, senadores, los funcionarios de altos vuelos. Ellos son los que le besaron de rodillas la mano. Algunas esposas de altos funcionarios o de poderosos empresarios sufrieron desmayos de emoción.

Desde luego que los funcionarios que se le acercaron a Francisco, llevaron a toda su prole para que pudieran tocarlo. Ahí, cerca de él, han estado también los empresarios, la gente bien de este país.

El recibimiento al Papa estuvo a cargo de la gente bonita, aunque se colaron muchos “nacos” de la cultura a algunos eventos.

A este hombre se le han arrodillado otros gobernantes del mundo también muy poderosos. Los gobernantes que han hecho eso, se han humillado ante él porque no distinguen que el Vaticano también es un estado que tiene gobierno. Es un país como cualquier otro que también tiene moneda, un ministerio de estado y embajadores. Y se le reconoce en todo el mundo como una nación. En una palabra, al Vaticano se le tiene registrado como una nación, al igual que se le tiene registrado a Francia, a Estados Unidos, a el Salvador, etcétera.

Si el Vaticano es una nación como cualquier otra, y Francisco es su presidente, entonces, ¿por qué se le trata diferente a como se le trata a Obama, por ejemplo, o a Evo Morales, presidente de Bolivia; o a Mariano Rajoy, presidente de España; o a Vladímir Putin, presidente de Rusia?

Casi todos los gobiernos del mundo tratan así al Papa, porque creen que así se granjearan el favor de Dios, pero no es así. Dios no tiene embajadores ni representantes de él en la tierra. Esto pueden consultarlo en la Biblia, la palabra de Dios. Ese libro no nos puede mentir, así nos lo enseñaron los sacerdotes y monjas de la iglesia católica.

El actuar de la gente frente al jerarca de la iglesia católica es por la mucha confusión que tienen de Dios. Y ante tanto desconcierto e ignorancia, los más poderosos del mundo se publicitan y se han publicitado a través de los años como “Los Papas infalibles” (infalible es algo así como garantizado, verdadero).

El Papa Inocencio III: dijo que él juzgaba a todos pero que él no era juzgado por nadie. O sea, que estaba sobre Dios mismo.

El Papa Bonifacio VIII, dijo: “Declaramos, afirmamos, definimos y pronunciamos que es absolutamente necesario para la salvación que toda criatura humana esté sujeta al pontífice romano”. Con esta declaración invalidaban el sacrificio de Cristo. Este papa se creía también, por arriba de Dios.

El Papa León XIII, dijo: “Nosotros ocupamos en esta tierra el lugar del Dios Todopoderoso”.

Cada una de estas declaraciones nos muestra la soberbia que existe en esta iglesia.

Y el señor Bergolio, se llama a sí mismo “Santo Padre”, cuando dice la Biblia que solo hay uno: Dios, el Padre celestial.

Como sabemos, la iglesia católica promueve la lectura de la Biblia, la Palabra de Dios, pero los sacerdotes ni los feligreses hacen lo que dice el libro.

La Biblia, el libro que ellos me enseñaron a leer de niño, asegura que “No hay un solo justo, ni siquiera uno”. Sin embargo, el Papa  usurpa el lugar de Dios.

La Biblia dice que cuando Jesús oró en el arrollo de Cedrón, clamó a Dios, su Padre en los cielos, y usó un nombre sagrado. Este nombre aparece sólo una vez en toda la Biblia. El término es “Padre Santo”1[i].

“El Padre Santo”, sólo lo pronuncia Jesús una sola vez, ¿cómo es que este señor se hace llamar “Santo Padre”?

En la Biblia hay una respuesta a todo esto, y la dio Jesús, quien dijo que muchos vendrían en Su Nombre, pretendiendo ser Cristo.

Si la gente leyera la Biblia, se evitaría las aglomeraciones para ir a ver a un hombre, y nuestro gobierno se ahorraría millones de pesos para financiar la presencia del señor Francisco. Pero como la mayoría de la gente es floja, no le gusta leer, entonces prefiere creer en lo que le dicen los hombres a lo que le dice la palabra de Dios.

Ninguna persona va a encontrar a Dios a través de un hombre mortal como todos nosotros. Los mismos sacerdotes, en sus prédicas, repiten una y otra vez las palabras de Jesús, quien dijo “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede llegar al Padre, si no es a través de mi”.2[ii] Este pasaje está muy claro: nadie va a encontrar la salvación por medio del Papa  Francisco. El único camino para acercarse a Dios es a través de Jesús.

Supongo que mucha gente ha estado pendiente de todos los movimientos de este personaje, y para ello utilizan todos los medios de comunicación a su alcance. Lo curioso es que los interesados no se han dado cuenta que en las transmisiones sólo hablan del Papa y de la gente que lo acompaña, pero los comentaristas, los sacerdotes y los conocedores de la iglesia que hacen las reseñas, no se refieren a Dios, sino al Papa.

Una pregunta a los católicos. ¿La Iglesia Católica es cristiana, de Cristo, o es de Francisco? Les repito lo que dice la Biblia: son los falsos cristos que tenían que venir para que se cumpla la profecía bíblica.

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1 Juan 17:11

2 Juan 14:6

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