La última y nos vamos: Isidoro Yescas

Con todo y que a nivel federal México transita ya hacia su  tercera alternancia en el poder ejecutivo, los cambios de forma y fondo que ya se empiezan a perfilar en el incipiente ejercicio del poder, tanto desde  la presidencia electa como de los poderes legislativos,  casi no se perciben ni expresan a nivel de los gobiernos locales, sobre todo en aquellos que como el de Oaxaca aún permanecen bajo el control político y económico del priato.

De esta manera, y contra lo que se esperaba, el triunvirato muratista insiste y persiste en su afán de “gobernar” para la familia y con  sus viejos y nuevos amigos y cómplices, importándole muy poco el pueblo y el destino de sus gobernados. A falta de obra pública; de un ejercicio eficaz y transparente de los recursos públicos ; de asegurar los mínimos de bienestar para la población, sobre todo de las zonas rurales y marginadas y de brindarle seguridad y paz social a todos los oaxaqueños , se prefiere derrochar recursos para promover a nivel nacional e internacional nuestras tradiciones y costumbres que, por cierto, no necesitan de ninguna promoción oficial: la Guelaguetza ( con todo y marmotas)  la Fiesta de Muertos ( que este año llegó hasta Nueva York) y, por supuesto, la Noche de Rábanos.  Curioso que solamente para estos eventos ( y, por supuesto, para difundir los logros del Primer y- próximamente- el Segundo Informe de Gobierno)  Alfonso Martínez, Coordinador y Vocero  de Comunicación Social del gobierno del estado disponga de partidas especiales para algunos medios de comunicación locales.

Tenemos un gobierno que prefiere y anhela sobre todas las cosas la nota rosa. O fresa, por aquello de los refinados gustos de la yupicracia, que  a partir de diciembre habría que rebautizarla como “fificracia”: selfies y fotos a todo color  con toda  la casta mirreinal  en eventos sociales, religiosos y “turísticos” porque, si no hay  obra pública y los recursos para las damnificados tuvieron un destino distinto  o de plano no se ejercieron y, todavía, la nota roja se impone, entonces ¿Qué queda?

Pues la  maquila y el maquillaje: maquillar cifras y datos duros ha sido viejo oficio de las burocracias que rodean al jefe del poder ejecutivo cuando de justificar presupuestos no ejercidos, desviados o malversados se trata.  Pero para que ese maquillaje resulte creíble y todo cuadre a la perfección hace falta la desinteresada colaboración y apoyo de los órganos autónomos, en este caso del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca (OSFEO , antes simplemente ASF y sin autonomía).

Y para cerrar con broche de oro  debe entrar a escena otro poder autónomo: el Congreso local.

Esa  película ya muy vista,  volvió a proyectarse recientemente  en conocida sala de sesiones de la LXIII Legislatura para aprobar una cuenta pública opaca e irregular  (2017) presentada por el jefe del poder ejecutivo que por el solo hecho de observar un sobregiro por 12 mil 731 millones 291 mil pesos por lo menos  debió regresarse a comisiones o desaprobarla, tal y como esos mismos diputados y diputados lo hicieron con las cuentas públicas de los años 2015 y 2016 del exgobernador Gabino Cué Monteagudo.

Pero la gran diferencia es que el ausente ya  no podía enviarles con un propio abultados  sobres lacrados  con sus muy atentos saludos , o pedirles que se reportaran en las oficinas alternas de la presidencia de la JUCOPO o, en su caso, de la Mesa Directiva, para recibir su bono de “liquidación”, aguinaldo y un apoyo especial del señor gobernador para así garantizar el voto aprobatorio.

Y cuenta la leyenda que fue tan grande la tentación, que hasta 5 diputados y diputadas de Morena  que hace dos años juraron no mentir y no robar aceptaron entrarle al juego de las simulaciones  y las componendas en lo oscurito.

Recurrieron, por supuesto, al viejo truco de ausentarse de la sesión plenaria. Aunque Javier Velásquez Guzmán ya había firmado el dictamen y Candelaria Cauich fue exhibida en el regateo de las prebendas.

Fue el último guiño y la última copa en honor a la impunidad y la corrupción  de una legislatura que quiso ser diferente a la anterior, que tuvo algunos aciertos pero  terminó igual o peor, pese a la presencia, por vez primera, de la bancada morenista.

Menudo reto para los que en breve entrarán al relevo bajo el signo dominante  de la  Cuarta Transformación.

Twitter:@YescasIsidoro

Noviembre 6 del 2018.

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