La cruz de los desaparecidos: Luis Murat

luis-octavio-muratAyotzinapa, como la cruz del Nazareno, pesa lo que cala al gobierno de México y en tanto no resuelvan tamaña tragedia, esta se tornara más pesada y hará más profundas las heridas en el sentir nacional. Asi lo ha reconocido el titular de la secretaría de gobernación, Miguel Osorio Chong, cuando abordó el asunto frente a los familiares de los 43 normalistas desaparecidos.

“Nos tocó como gobierno y el rebote dio al gobierno federal y tuvimos que entrarle, enfrentarlo, explicar que habían sido autoridades, pero municipales”. “Los peores momentos, las mayores  crisis, crisis muy largas, crisis en que todavía estamos por ahí  por el tema de saber exactamente lo que sucedió el 26 y 27 de septiembre de 2014″.

Subrayó el responsable de la política interna de México que el gobierno al que pertenece nada tiene que ver, sin embargo, trae toda la carga respecto a la petición de los familiares de los estudiantes, quienes insisten en saber que fue lo que sucedió.

“Que la ciencia hable, que nos diga si pudieron pasar hechos así y si esto no sucedió busquemos la verdad. Si sucedió, aceptémoslo todos, nosotros solo estamos siguiendo la investigación a partir de las propias declaraciones de los más de 100 detenidos que se tienen, no es un invento de un trabajador de la PGR, de un funcionario, no”.

Esta reunión, con los padres de familia y el secretario de gobernación, es una más de las tantas que se han celebrado debido a la presión de los familiares de los 43 desaparecidos y de la opinión pública nacional como internacional, pero desafortunadamente el resultado continua siendo el mismo, nada de nada; con una variable, según las propias palabras del funcionario: ¡“nosotros no fuimos”! Creo que la afirmación es aciaga.

Uno de los varios problemas y obstáculos que conforman este trágico galimatías es el tiempo, “como pasa el tiempo”, los días, las semanas, los meses y el año. El tiempo va contando, aumentando y la problemática igualmente; y solo se tiene explicaciones como la anterior, desventuradas porque el mucho decir, es útil para algunos políticos, pero es fugaz, dura poco, y después se descubre que las palabras se las llevo el viento y las promesas fueron eso, solo promesas azarosas.

Ha pasado más de un año y tres meses, las palabras y disculpas continúan brotando de los labios de los funcionarios en turno y claro, esto va desgastando, cada vez más, a un gobierno que “está hecho bolas” por el impacto brutal de ese cohetón que le estalló en pleno rostro y que a cada momento lo hincha más; y el tiempo va pasando como en el viaje de Dante, a fin de encontrar su identidad, experiencias nuevas y un simbolismo, tal y como ahora lo hace el gobierno mexicano que, desde hace un año y tres meses, anda en busca de alguien que sea culpable de la matanza aterradora de Ayotzinapa.

Como Dante en busca de la identidad y de un símbolo, el cuerpo del poder gubernamental está recorriendo esas etapas para encontrar la verdad: Transitar por el infierno que comienza de noche y que es equivalente a la desesperación, como ahora sucede cuando escuchamos las impotentes declaraciones gubernamentales; el purgatorio etapa que todavía no recorren los funcionarios desmoralizados por la frustración de resultados negativos.

Purgatorio que aparece cuando asoma el sol, y que en la Divina significa la esperanza y con la que tal vez amanecen los involucrados de la tragedia guerrerense, pero que en momentos se desvanece hasta perderse ante un “nosotros no fuimos”.

Aun así, con todo este escenario lamentable de tragedia inverosímil, de algo que debería ser imposible de suceder en un país próximo a dar el salto al desarrollo pleno, y peor todavía cuando un gobierno con todos los recursos económicos, científicos y técnicos no haya podido resolver un caso tan espeluznante como el de los 43; eso me parece increíble de suceder en los tiempos de una tecnología tan avanzada como la que priva en casi todo el mundo y  eso ha significado cargar una cruz muy pesada que hoy cala más como dice la canción.

Finalmente y para terminar con la analogía, llegar al paraíso lo veo lejano, muy lejano porque priva la mentira, y no es que sea pesimista, pero hay cosas y situaciones que no admiten reparo; el paraíso que se produce al medio día, como clara señal de alcanzar la salvación por la gran luz que ilumina todo el entorno y que la entiendo como la verdad, la ansiada verdad que no aparece porque es más grande la quimera.

Es tan absurdo lo ocurrido en Ayotzinapa y con Ayotzinapa, que como en la Divina del Dante, se ha tornado, al no resolverse, un asunto no terrenal, irritante e insoportable, en tanto el tiempo pasa…como en el Infierno de Allegieri.

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