La casa en llamas: Luis Octavio Murat

luis-octavio-muratCon objeto de prever mayores perjuicios al país, sobre todo en Oaxaca, Guerrero y Chiapas, se hace necesario recordar los males que en el pasado afectaron a la Ciudad de México y que hoy debemos tener presentes, a fin de no cometer los mismos errores que causaron enormes daños materiales, laborales, económicos, emocionales, políticos y sociales.

Me refiero a lo ocurrido aquel 30 de julio del 2006 cuando López Obrador tomó la plaza del Zócalo y propuso a sus seguidores tomar la Avenida Reforma hasta que las boletas fueran contadas voto por voto y además, como una señal de resistencia civil. Justificó el bloqueo de Reforma y el Zócalo para evitar la violencia. “Nos costó mucho, nos han cuestionado mucho, pero hay que decirles que si no hubiéramos tomado esa decisión hubiesen habido muertos”.

El impacto causado por el plantón fue el siguiente: La Confederación de Cámaras de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO) reportó que los 32,000 negocios ubicados en reforma fueron afectados, en tanto que se perdieron 203 millones de pesos en ventas cada día que duró la movilización.

Como sabemos, el “voto por voto” no lo consiguió por lo que el 15 de septiembre se despidió de sus seguidores acampados en el Zócalo. Un día después reforma fue liberada para permitir el desfile militar. Después se auto-proclamó presidente legítimo lo que le permitió, tal vez imitando a Juárez, recorrer el país llevando la república a cuestas.

Ese episodio democrático de mal recuerdo, fue impuesto a una gran mayoría asentada en la Ciudad de México que repudió tal acción al salir severamente afectada en sus trabajos, escuelas, negocios, et al. Fue un hecho impuesto a la fuerza por López Obrador pasando por encima de leyes y reglamentos y, como él dice, sobre sus peleles como Encinas que actuaba como Jefe de Gobierno, Ebrard como “Sheriff”, que pedía disculpas por los campamentos en el Zócalo, sin faltar el cinismo y descaro del procurador Bernardo Bátiz, quien consideraba que los bloqueos de las vialidades más importantes de la capital no representaban ningún delito, por lo que se mantendría al margen del conflicto político.

Hemos recordado algunos datos de aquel episodio político que sacudió a la Ciudad de México, a fin de tomarlo como espejo de lo que puede suceder en el caso de que no se utilicen las acciones adecuadas para hacer frente a un embrollo de las dimensiones que padece Oaxaca. En este momento, hay escasez de alimentos, de medicinas, de energéticos, de leche, de atención médica y demás insumos al estar bloqueadas las carreteras que llevan al Istmo, a Veracruz, a Chiapas y a la Ciudad de México vía Puebla, a pesar de que el dialogo ya se inició como primer paso dado por Gobernación pero, la CNTE permanece inmóvil, no se mueve y como zorra está oteando el entorno.

No obstante, el tiempo corre, los alimentos se descomponen en los camiones que los transportan, los insumos suben de precio por la escasez, los comercios cierran al no haber clientela, el turismo huye por la violencia e inseguridad, en tanto las pláticas se alargan estirando la liga, usando la estrategia del tiempo, del haber quien se cansa primero y de quién aguanta más las presiones sociales como consecuencia de los bloqueos, de la prensa, de los que ahora ya se pasaron al lado de los centistas y piden la cabeza de Aurelio Nuño y Osorio Chong y enviar a Luis Videgaray al cascarón de lo que resta del PRI al culparlos de no conocer el arte de la negociación política.

Pero, la cuerda no resistirá tanta tensión a menos que una o las dos partes cedan en condiciones legales y no corruptas; si fuera el gobierno y entrega el control del sistema educativo a la CNTE, todo estaría perdido y el gobierno de Enrique Peña habría fracasado en una batalla y obligado a sustituir ya a dos secretarios de que caminan en la cuerda floja tratando de mantener el equilibrio.

Finalmente, el margen para negociar una problemática que se dejó crecer como bola de nieve es estrecho. El conceder los privilegios del pasado a la CNTE sería tanto como volver a la relación simbiótica de corrupción, eso ya no es posible; control de plazas menos, pero queda el poder negociar la libertad de algunos líderes más no delincuentes del fuero común así como el regreso de los maestros que acepten la evaluación magisterial como caso de excepción. Si no se acepta, preparémonos a un largo bloqueo de carreteras tipo Reforma y al endurecimiento y uso legal de la fuerza contra un poder de las dimensiones de la CNTE que ha logrado el que la provocación haya prendido el fuego.

Vease: Foweraker, Joe. “Popular Mobilization in Mexico: The Teachers’ Movement 1977-87”. Cambridge: Cambridge University Press. 1993.

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