La #cannabis y el #alcohol: Luis Octavio Murat

luis-octavio-muratEste largo debate nacional sobre la despenalización o no de la cannabis, más conocida como marihuana, yerba, golden y tantos nombres más; como que ya es demasiado el tiempo que se le ha dado al tema. Incluso, se está corriendo el riesgo de desgaste ya que se ha fijado fecha para terminarlo el mes de abril, por lo que estar convirtiendo en pasarelas protagónicas los foros multiplicados por todos lados para escuchar largos alegatos, justificaciones, prevenciones, mitos, condenas de uno y otro lado, parecidas al mercado de valores en el que lo que se busca, más que otra cosa, es hacer un negocio tan lucrativo como el alcohol o más fructífero legalizando la cannabis. La competencia es indudable.

De tal forma, que se está dando la impresión que la industria del alcohol se está defendiendo con todo lo que puede utilizando sus mejores cuadros para convencer al electorado de que la yerba es maligna, tal y como lo hicieron con la ley Volstead promulgada en 1919 y vetada después por el presidente Woodrow Wilson.

Claro, el debate siempre será bienvenido justamente porque al impulsarlo se llega a mejores y convenientes acuerdos, como el que se desarrolla al momento de escribir estas reflexiones en Quintana Roo, en donde se llevó a cabo el foro “Salud Pública” y en el cual participaron especialistas en medicina, derecho, psicología y adicciones.

Los resultados ya los sabemos, es decir, más de lo mismo, más de lo que verdaderos especialistas han dicho y escrito sobre el tema. De manera, que esto, al haberse alargado tanto, al haberse escuchado tantas voces y opiniones, incluyendo la del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, se está pareciendo más a ese enfrentamiento estadounidense ocurrido durante la época de la prohibición en la que múltiples factores socioculturales se enfrentaron; desde los grupos de ultraderecha conservadores como el Movimiento Templanza surgido en el siglo XIX y que pugnaba por la abstinencia del alcohol.

Este grupo de presión, estaba conformado por excombatientes de la Primera Guerra Mundial que defendían los valores morales en Estados Unidos, por lo que condenaban el consumo del alcohol al que consideraban el causante de conductas antisociales como la pobreza, el ausentismo laboral, el quebrantamiento de la cohesión familiar y la demencia. Sin embargo, en el fondo existía una causa más profunda como chovinista con el fin de desacreditar a las compañías expendedoras del producto como las cerveceras cuyo origen era alemán, justamente el enemigo enfrentado en la guerra.

De ahí que los debates arreciaran hasta convertirse en verdaderas luchas violentas por el negocio, por los valores morales, por las religiones, por las mafias, etc. En 1917 ante los enfrentamientos sociales y la primera prohibición dictada en Kansas el 19 de febrero de 1881, se expidió la Enmienda XVIII a la Constitución de los Estados Unidos la cual prohibió la fabricación, venta, transporte, exportación e importación de bebidas alcohólicas en todo el territorio estadounidense.

Lo que sucedió posteriormente, pues ya lo sabemos, surgió una industria clandestina dedicada a hacer todo lo que la Enmienda prohibía y con ello el surgimiento del crimen organizado con los famosos gangsters a la cabeza de los negocios del alcohol como Al Capone.

Estas pandillas se hicieron tan poderosas que ponían y cambiaban alcaldes, jefes de policía en ciudades importantes como Chicago, Nueva York, Los Ángeles y muchas otras más, representantes, senadores e incluso, se rumora participaron en magnicidios como el del presidente John F. Kennedy y que, por cierto, incluyeron en sus filas a famosos como el propio Sinatra y su famoso Rat Pack.

Libros, revistas, películas y demás se han hecho en torno a este tema que vende, que tiene su público y que deja mucho dinero. De manera, que la realidad por la que se había optado demostró que se había cometido una equivocación muy costosa para la nación, toda vez que el crimen organizado, los asesinatos, el clandestinaje, la impunidad y la corrupción, florecieron como nunca antes había sucedido.

Se dio marcha atrás y el 5 de diciembre de 1933 la Enmienda fue derogada para dar paso a la Enmienda XXI, es decir, la Enmienda de la Enmienda. Una vez derogada esta prohibición el gran negocio del alcohol creció a niveles increíbles; las industrias se multiplicaron al igual que los empleos; se creó riqueza y también pobreza, enfermedades y muertes y todo lo que se ha vivido. Pero, el alcohol ahí sigue tan campante como el propio Johnny Walker.

Así habrá de ocurrir al final de las pasarelas en torno al tema cannabis, cuando el vedetismo se haya cansado y no haya más que hablar porque ya todo está dicho al parafrasear a Clinton: “Es el negocio, estúpido”.

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