Dos años y nadie sabe, nadie supo: Luis Octavio Murat

luis-ocavioHoy en la noche se cumplen dos años de la tragedia de Ayotzinapa y solo sabemos que lo investigado por las autoridades mexicanas en materia de seguridad y los análisis practicados por expertos argentinos, mexicanos y suizos en investigaciones sobre terreno y laboratorio, es que “nadie sabe y nadie supo”. Pero como afirma la procuradora, Arely Gómez: “Seguimos trabajando y las investigaciones continúan abiertas”. No pues sí; dos años para esa opinión, ¡Caramba! Si que hacen su chamba.

El “posiblemente”, el “tal vez”, el “puede considerarse”, “la verdad histórica”, han sido frases hechas, ya desgastadas, que autoridades y expertos han manejado para “escurrir el bulto”, para zafarse del compromiso contraído cuando aceptaron la responsabilidad de “llegar al fondo” de las investigaciones; “caiga quien caiga”, afirmaron contundentes. Cientos de veces hemos oído la misma jerga en dos años.

Es por ello, que las manifestaciones y mítines de los familiares de los 43 desaparecidos no cesan, aunque han disminuido en cuanto a participación debido a que la gente solidaria con los padres despojados se ha ido cansando al no encontrar respuesta satisfactoria de la Secretaría de Gobernación y de la Procuraduría General de la República.

Sobre lo ocurrido hace dos años, cuando estudiantes normalistas secuestraron varios autobuses para trasladarse, protestar, vandalizar y hacer mítines; el Presidente Peña Nieto, dio cuenta de que su gobierno ha realizado una investigación “como ninguna otra ha dedicado tantos esfuerzos, tantos recursos humanos y recursos materiales”.

Refiriéndose a los familiares el gobernante señaló: “entiendo su dolor, entiendo la pena, entiendo su gran angustia por no saber del paradero de sus hijos”.

En este punto, cabe señalar que las declaraciones presidenciales no podrían ser de otra forma, sino oficiales. Sin embargo, “entender el dolor” que se siente cuando una hija o un hijo muere o desaparece, nadie más que los despojados puede sentirlo tan profundamente porque es algo inaudito; es el dolor que más duele porque es la tortura que causa la muerte; la desaparición para siempre; el no retorno de la imagen, de la voz, de las risas, de las lagrimas, del beso; el no retorno de los que les dimos la vida que les fue arrancada no sabemos por quien y eso es lo que continua abriendo la herida como destino maldito.

“Nadie sabe, nadie supo”, como aquella frase del “Monge Loco” y años más tarde del “Longe Moco” del genial Eugenio Derbez; pero desde hace dos años, en contraste, esta frase no nos ha hecho reír, al contrario; las lágrimas de las 43 familias siguen derramándose y sus protestas, aunque menguadas, continúan lanzadas al viento, porque el dolor y la herida siguen haciendo daño y así será hasta el final de sus vidas porque los seres humanos, difícilmente, aceptamos que a los que amamos, hijas e hijos, hayan muerto porque es contra natura. Los padres debemos irnos primero.

Ayotzinapa y el cero resultados que permita saber ¿Qué paso?”, como epitafio y lápida, serán por siempre las marcas del actual gobierno y autoridades competentes; simplemente por no haber resuelto un crimen masivo que acabó con la vida de 43 jóvenes y el deseo de vivir de los padres hoy desposeídos.

Qué importa que el presidente exprese que entiende a los familiares. Eso no resuelve, desespera más, pues han pasado dos largos años de esperanza, que como flama de vela se hace pequeña por el paso del tiempo; por gastos enormes del ir y venir para exigir, para protestar, para suplicar, para llorar, para rogar que los aparezcan.

Así sucedió con las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina –1976-1983; grupo formado durante la dictadura del general, Rafael Videla, a fin de recuperar vivos a los familiares previamente detenidos y después desaparecidos.

Hoy en México, como ayer en Argentina, los familiares expresan “vivos se los llevaron vivos los queremos, están desaparecidos”. Al igual que las Madres de la Plaza de Mayo, la expresión fue adoptada por los padres de los 43 estudiantes, porque el aceptar su muerte impediría que continuaran las investigaciones y el que algún día pudiera hacerse justicia en contra de los criminales culpables de la muerte de sus hijos.

En Argentina, con la decisión de no aceptación pudieron finalmente juzgar a muchos represores por no haber prescrito los delitos y no haberse encontrado los cuerpos, por lo tanto, no se pudo confirmar la muerte de los desaparecidos.

Off The Record: Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, anda desatado en campaña promoviéndose para la candidatura de su partido a la Presidencia de la República. De medio en medio como chapulín anda declarando su aspiración. ¿A qué hora gobierna?

Soneto a tiempo el de Renato Leduc: “sabia virtud de conocer el tiempo:” A tiempo amar y desatarse a tiempo: como dice el refrán dar tiempo al tiempo”. Apréndaselo gobernador.

Flaco favor le hacen los “limpiabotas” a los futuros gobernadores candidateándolos a la Presidencia de la República, aun cuando no inician sus gubernaturas.

Como afirmó el presidente Obama: La Presidencia es una cosa muy seria, refiriéndose al candidato Trump.

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