Del Zócalo a los Pinos: Raúl Castellanos

mario-benedetti“BENEDETTI…MUJICA…MONTEVIDEO…LA ATENAS DE PLATA”; Uruguay…Montevideo, ciudad bañada por los tersos oleajes del Rio de la Plata- el curso fluvial más ancho del mundo, el que al confundirse con el Atlántico se convierte en el mar de los Uruguayos-es considerada -por la Human Resource Consulting- como la Ciudad con mejor calidad de vida en América Latina, sede de la Aladi y del Mercosur, su ubicación portuaria es estratégica para el comercio internacional; en contraste con los aires cosmopolitas de sus playas y sus entornos, su Centro Histórico -cuya fundación se remonta a 1724-26-“Ciudad Vieja” le llaman, concentra desde siempre una gran “movida”, actividad intelectual en lenguaje clásico, Horacio de Quiroga, Isidore Ducasse, Enrique Rodo, Carlos Vaz, Delmira Agustini, Juan Carlos Onetti, Eduardo Galeano, Ferracedo Butazzoni, Rafael Courtoisie, son -entre otros- testimonio y razón de porque -a Montevideo-se le conoce como “la Atenas de Plata”; en sus calles arboladas que en otoño adquieren matices bucólicos y nostálgicos se asientan edificios históricos, coloniales, de inconfundible sello Barroco y Clásico, cada uno obras de arte, librerías que albergan escritos centenarios y sus cafés…; en los que, en uno de ellos, el “Café San Rafael”, cuando acudimos a entregar al Museo Nacional de Uruguay la Carpeta Gráfica elaborada por pintores oaxaqueños en honor de Benito Juárez con motivo del Bicentenario de su Nacimiento, conversamos con el ya eterno del romanticismo, Mario Benedetti, quien recuerdo nos platicó haber estado en la Guelaguetza, viene a mi memoria aquel medio día, porque dejando volar la mirada y después de un silencio Benedetti nos dijo “bellísimo encuentro de culturas” y acotó “cuídenla”; era Benedetti, el mismo que evocamos cuando nuestras soledades nos abruman en este ya largo transitar por nuestro Gulag…”Compañera usted sabe que puede contar conmigo/no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo/si alguna vez advierte que la miro a los ojos/y una veta de amor reconoce en los míos/no alerte sus fusiles ni piense que deliro/a pesar de la veta o tal vez porque existe/usted puede contar conmigo”; La Plaza Zabala, la Basílica Metropolitana – construida a partir de 1804-, la Plaza Constitución rodeada de las edificaciones más antiguas, el Teatro Solís, el andar por la avenida Sarandi, con sus galerías y riqueza artesanal – una máscara tallada en madera será un buen souvenir- talleres, espectáculos, hasta llegar al “Portezuelo”- frente a la plaza Independencia- que marca la división entre los mundos -del presente y del pasado- que se toman de la mano en Montevideo, serán escenas que quedarán grabadas en tu imaginario; es Uruguay, es Montevideo, donde brilla con luz propia otro de los grandes, este de la política, José Mujica, el mismo que recomienda a los jóvenes que se sienten revolucionarios, “que la obsesión del horizonte no te convierta en un lunático”; Mujica, el que considera “la humildad es una filosofía que no pretendemos imponer a nadie, pero no hacemos concesiones”, “la única adicción saludable es la del amor”, en lo que estamos totalmente de acuerdo, “no soy adicto a vivir mirando para atrás, porque la vida siempre es porvenir y todos los días amanece”, “no se vive de nostalgias, ni de recuerdos, sino del porvenir”; por si algo faltara, al culminar la “Ciudad Vieja” desde lejos empezarás a percibir los aires gastronómicos del paradigmático “Mercado del Puerto”, inaugurado el diez de octubre de 1868, cuyos grandes pórticos y estructura fueron hechos en talleres de Liverpool, al entrar, de súbito encontrarás exhibidos -como si se tratara de un aparador del mejor diseñador- todo tipo de cortes, anchuras, asado, matambres, chotos, pamplonas rellenas, parrilladas, que podrás degustar parado o sentado en un ambiente muy Charrúa; ya por la noche acudir al “Milongón” o a cualquier otro lugar para disfrutar del Candombe –baile Afro-Uruguayo- del folklor nativo, la Milonga o de unos apasionados tangos será la mejor forma de culminar el viaje, bebiendo Mate y en un suspiro o en una lágrima volar hasta algún confín lejano pensando que habrá alguien a quien decirle, evocando a Benedetti… “mi táctica es quedarme en tu recuerdo/ no sé cómo ni sé con qué pretexto/ pero quedarme en vos/ mi estrategia es en cambio más profunda y más simple/ mi estrategia es que un día cualquiera/ no sé cómo ni se con que pretexto/ por fin me necesites. ¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…¡5 años de resistencia…ya solo faltan 124 días para que Gabino Cué pase a ocupar su lugar en el basurero de la historia!…

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ /  @rcperseguido

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