Del Zócalo a los Pinos: Raúl Castellanos

img_art_13647_5635“6 DE JULIO DE 1988 EL DÍA QUE CALLÓ EL SISTEMA”; se cumple el día de hoy 28 años de aquella memorable jornada electoral, en la que sin disparar una bala, realizar ningún bloqueo, sin violencia, los partidos de oposición, en especial los nucleados en el Frente Democrático Nacional, encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo pusieron en jaque al Sistema Político Mexicano y abrieron los cauces para las reformas electorales que posibilitaron el inicio de una transición democrática, que lamentablemente solo quedó en alternancia al ser interrumpida por la llegada al poder de derecha facciosa y al día de hoy se encuentra extraviada en las confusiones que privan en torno al conflicto magisterial y otros temas de la agenda nacional; visto en perspectiva, en aquel tiempo, igual que hoy sucede, el Gobierno Federal no advirtió, mucho menos se preparó para lo que, desde la formación de la Corriente Democrática se vislumbraba como una intensa lucha de poder en torno a la sucesión presidencial; además del innecesario desgaste que significó la “pasarela” de presidenciables para legitimar la candidatura de Carlos Salinas, concluida esta, con el ánimo de contener demandas de la oposición, aunque no faltan otros más, muchos más que sostienen que con premeditación, “mala leche” en lenguaje coloquial, el entonces Secretario de Gobernación y gran perdedor en el juego sucesorio, Manuel Bartlett, se comprometió, con la oposición a que habría resultados electorales esa misma noche, la de la elección, para lo cual se montó un truculento operativo, recordemos que en el 88 la revolución tecnológica no se consolidaba, que concentraba información en la computadora de una oficina alterna a cargo de Oscar de Lassé, asesor de Bartlett, en la que supuestamente se “filtrarían” cifras que serían enviadas a las “terminales” asignadas a los partidos, instaladas en el tercer piso, si mal no recuerdo, del edificio del Registro Nacional de Electores ubicado en Insurgentes Sur, muy cerca de Barranca del Muerto; de lo que pasó ese día, que transcurrió en calma hasta que comenzaron a llegar resultados y de pronto se interrumpieron, todo ello al tiempo que la Comisión Federal Electoral sesionaba en Bucareli, Martha Anaya cronista activa de la historia, en su espléndido libro “1988 el Año que Calló el Sistema”, lo narra con lujo de detalles, aquí algunos fragmentos; “los operadores de las computadoras en esas oficinas del registro conocían las claves con las que debían acceder a la computadora central, al “sistema”, los técnicos debían ingresar únicamente al apartado especial en el que se acumularían los resultados previamente seleccionados en Gobernación, no al universo general, eso los representantes de los partidos lo desconocían, como tampoco sabían dónde se encontraba la computadora central, pues se les había informado que por cuestiones de seguridad su ubicación se guardaría en secreto”; Martha continua detallando incidentes minuto a minuto, de como la tensión aumentaba hasta que narra “ocho de la noche y minutos, cuando de nuevo sonó la red, Elías le dijo a Newman: ahora sí ya se armó el desmadre, ¿Qué paso?, se prendieron todas las computadoras y apareció la misma información en todas, siguió entrando información de Hidalgo, unas siete casillas o algo así, y el PRI pierde todas y luego alguien dijo por allá ‘yo también tengo información de Morelos’, entonces todos corrieron para allá y luego todos para acá y estaba rete animada la cosa y que se apagan todas, entonces quieren colgar a estos cabrones –a los técnicos- y les pidieron las claves de acceso y los quitaron de las pantallas y ya le están metiendo mano a las terminales, la cosa esta tremenda”; lo que siguió es todo un tratado de lo que no se debe hacer en una crisis, Nuño y Osorio deberían comprar el libro de Martha, creo que aún hay en Gandhi; finalmente, los representantes de los partidos se fueron a Bucareli, al salón donde sesionaba la C.F.E, y esto fue lo que pasó, cuenta Anaya “los periodistas los siguieron, entraron en tropel, Fernando Gómez Mont se acercó a Diego Fernández de Cevallos y le narró lo acontecido con las terminales instaladas en el RNE, Diego se enderezó, tomó el micrófono y soltó la frase que marcaría con hierro la elección de 1988: se nos informa que se calló la computadora, afortunadamente no del verbo caerse sino del verbo callar; Manuel Bartlett se volvió hacia el Secretario Técnico, Fernando Elías Calles quien confirmó…efectivamente ‘EL SISTEMA SE CAYÓ” utilizando la idea del verbo caer, no callar, según entendimos los reporteros que nos encontrábamos ahí; la frase de Calles, un gravísimo lapsus semántico, diría hoy Oscar de Lassé, se erigiría desde entonces como sinónimo de fraude electoral…Bartlett decretó un receso en lo que se hace la investigación”; mientras esto sucedía en el Salón Revolución, Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Clouthier y Rosario Ibarra, a dos cuadras se preparaban para dirigirse a Gobernación, los acompañaban, Porfirio Muñoz Ledo, Heberto Castillo, Luis H. Álvarez, Gilberto Rincón Gallardo entre otros; pero es otra historia que recordaremos mañana; son lecciones de la historia, de las que parece, que algunos no aprenden, ¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…¡5 años de resistencia…ya solo faltan 146 días para que Gabino Cué pase a ocupar su lugar en el basurero de la historia!…

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / / @rcperseguido

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