Del Zócalo a los Pinos: Raúl Castellanos

ruben-vasconcelos“RUBÉN VASCONCELOS…VOLVEREMOS A VERNOS QUERIDO MAESTRO”; más temprano o más tarde, cuando Dios lo decida; recién Mario Vargas Llosa al cumplir 80 años reflexionaba “hay que vivir de tal forma que la muerte sea un accidente, que llegue como algo absolutamente inesperado que viene a interrumpir una vida que estaba en plena efervescencia”; así transcurría la vida de Rubén Vasconcelos, plena, creativa, además de compartirla con su esposa Silvia, a quien procuraba con especial devoción, hoy cumpliría 77 años y ya circulaba la invitación para el festejo, que solo cambió de sede y de invitados, ya llegará el momento de incorporarnos; dice el trovador, que suerte he tenido de nacer, pero se, bien que se, que algún día también me moriré y si ahora vivo contento con mi suerte, ¿sabe Dios? que pensaré cuando mi muerte, cuál será en la agonía mi balance, no lo sé…nunca estuve en ese trance…pero sé…bien que sé, que en el viaje final escucharé, el ambiguo tañir de las campanas, saludando mi adiós…y otra mañana y otra voz como yo, con otro acento, cantará a los cuatro vientos ¡qué suerte he tenido de nacer!; la primera vez que oí hablar del Maestro Rubén, como siempre lo llamé, fue recién ingresado a la Universidad, era mi primera Semana del Estudiante, de pronto los festejos se interrumpieron, tres estudiantes de la Escuela de Comercio y Administración se habían accidentado camino al Istmo, uno de ellos, “El Biche” Varela, había fallecido, los otros dos salvaron la vida, uno de ellos era Rubén Vasconcelos; años después el Maestro Rubén cobró notoriedad al saberse que se había ido becado a estudiar una Maestría a Brasil, eran los tiempos en que los postgrados en el extranjero estaban muy lejanos a nuestras realidades; así llegamos a finales de los sesentas, él Director de la Facultad de Administración y Contaduría, yo estudiante de Administración, la Universidad Benito Juárez era objeto, desde 1968 de intensa efervescencia, había que “dejar volar la imaginación”, los Beatles revolucionaban la música, el amor libre nos sorprendía, gratamente hay que admitirlo, la marihuana aparecía, la lectura del “Diario del Che” era obligada; fue entonces, en 1970 que los líderes y la Federación Estudiantil, comenzaron a vincularse con sectores sociales, obreros, campesinos; en respuesta la represión fue intensa, un compañero murió a unos pasos del Edificio Central, otros cayeron presos y todos los integrantes de la Federación Estudiantil fueron expulsados de la Universidad, a finales de ese año el Gobernador Bravo Ahuja fue nombrado Secretario de Educación y lo sustituyó como interino el ex Rector Fernando Gómez Sandoval que designó como Secretario General de Gobierno a otro ex Rector Agustín Márquez Uribe; para 1971 varios estudiantes que habíamos participado en el movimiento del 68, comenzamos a intentar restablecer la Federación Estudiantil, para lo cual había que sumar voluntades dentro y fuera de la Universidad, en ello la interlocución, apoyo, serenidad del Maestro Rubén fue fundamental; finalmente celebramos elecciones, me tocó encabezar la Federación proponiéndonos, obtener la libertad de los compañeros y levantar las expulsiones, lo conseguimos y llevar a cabo una Reforma Universitaria, que le concediera la Autonomía Jurídica plena a la Universidad, establecer paridad de alumnos y maestros en el Consejo Universitario y Consejos Técnicos, que el Rector fuera electo de una terna por la Asamblea Universitaria en la que también se incorporaban estudiantes a propuesta del Consejo Universitario y no del Gobernador en turno; fueron varios meses de negociaciones, larga es la historia, finalmente el Congreso del Estado aprobó la reforma, es posible que no hubiera sido posible sin el tejido fino del Maestro Rubén y la voluntad política de Gómez Sandoval y Márquez Uribe; así llego el momento de elegir al primer Rector de la ya Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, los líderes de todas las Escuelas y Facultades consensamos una terna que llevamos al Consejo Universitario; tres horas después Rubén Vasconcelos Beltrán era elegido por una mayoría absoluta Rector de nuestra Alma Mater; corrieron los años, el Maestro Rubén ocupó otros espacios, nunca cambió, caballeroso, su sonrisa a flor, la palabra de aliento, la broma y los recuerdos, en cada fraterno encuentro, las llevo aquí, hasta llegar a ser cronista de otro de sus grandes amores Oaxaca, por la que sé recién lloraba; Mario Benedetti, el inmenso Benedetti escribió ¿por qué cantamos?…usted preguntará por qué cantamos, si nuestros bravos quedan sin abrazo, la patria se nos muere de tristeza y el corazón del hombre se hace añicos…usted preguntará por qué cantamos, si estamos lejos como un horizonte, si allá quedaron arboles y cielo, si cada noche es siempre alguna ausencia y cada despertar un desencuentro…cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos…cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota…cantamos porque somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos, dejar que la canción se haga ceniza…¡Maestro Rubén hasta pronto querido amigo!…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…¡5 años de resistencia…ya solo faltan 152 días para que Gabino Cué pase a ocupar su lugar en el basurero de la historia¡…

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ /  @rcperseguido

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