Del Zócalo a los Pinos: Raúl Castellanos

Enrique-Ochoa-Reza“PRI…LA CRISIS QUE FALTABA”; no son pocos los estudiosos de los fenómenos políticos que sostienen que en las fortalezas del alguna vez partido “casi único” en definición de Carlos Salinas, están sus debilidades; dos son fundamentales, su estructura vertical, sobre todo en la definición de candidaturas y liderazgos y su asimilación como partido del gobierno, es decir, propiedad, subordinado en el mejor de los casos instrumento del gobierno, no en el gobierno y si nos permiten ir más allá, ni siquiera del gobierno sino del Presidente de la República cuando este partido ha detentado el Poder Ejecutivo Federal; estrategia y definición que funcionó desde su fundación el 4 de marzo de 1928 como PNR –Partido Nacional Revolucionario-, PRM –Partido de la Revolución Mexicana, que lo fue del 30 de marzo de 1938 al 18 de enero de 1946, y a partir de esta fecha como Partido Revolucionario Institucional; en el partido, cuya ideología era o es, el “Nacionalismo Revolucionario” producto de la Revolución Mexicana, que en términos de la definición clásica de izquierda, derecha, no es ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario, cabían todos, desde los militares hasta los intelectuales, por lo menos la mayoría, por supuesto los obreros, campesinos y clases medias, aglutinados sabiamente en sectores, CTM, CNC, CNOP, ya entraditos en años apareció el sector “juvenil” y también el femenino; existía, un sistema de compensaciones no escrito que funcionaba casi a la perfección, en el que la lealtad al Presidente, al partido, a las instituciones y a México, en ese orden, era obligada, si no te toca en esta en la otra solo aguanta se les decía a los aspirantes a un cargo y les tocaba o se les enviaba a otra “función”, vamos hasta los empresarios, a quienes en términos generales se les mantenía al margen de las definiciones políticas se les asignaban jugosos contratos y prebendas, hasta que aparecieron los políticos que le entraron a los negocios, los más paradigmáticos, Miguel Alemán y Carlos Hank, aún así, el sistema siguió funcionando porque había para todos; intentos de democratizar al partido los ha habido, el primero, el de Carlos A. Madrazo, a quien se le ocurrió impulsar la consulta a las bases para elegir candidatos, en tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, ¡imagínense!, por supuesto la iniciativa no prosperó, Madrazo salió del PRI y murió el 4 de junio de 1969 cuando el vuelo 704 de Mexicana de Aviación se estrelló a las ocho de la mañana en el Cerro Tres Picos de Monterrey; luego vendría el más contundente de los ejercicios por democratizar al PRI, el de la Corriente Democrática, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, entre otros, sus objetivos apuntaron en dos direcciones, cuestionar el neoliberalismo impuesto como política económica y participar, abriendo el juego, en la sucesión presidencial de 1988, de este esfuerzo, sus resultados y posible reedición con otros matices hablaremos mañana; en el 2002 ya en la orfandad, Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo, ganaron una elección abierta y se dice muy desaseada a Beatriz Paredes y Javier Guerrero, que en el fondo estaba marcada por la disputa de la candidatura presidencial del 2006, que finalmente obtuvo Madrazo, a cualquier costo y con el peor resultado; en el 2007 repitieron el numerito Beatriz Paredes y Enrique Jackson; ya para entonces comenzaba a brillar en el firmamento priísta, la estrella del entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto; el relevo de Paredes en el 2011, volvió a las formas tradicionales, el partido se preparaba para el regreso a pelear la grande, con las mejores credenciales asumió la presidencia del PRI, el gobernador con licencia de Coahuila, Humberto Moreira, quien en pleno proceso fue relevado por Pedro Joaquín Coldwell “el hombre más rico de Quintana Roo” en versión de Andrés Manuel, el resto de la historia ya la conocemos; hoy la historia que es cíclica, parece repetirse, lamentablemente en las peores condiciones para el PRI, que enfrenta una debilidad estructural, producto de la actuación de algunos de los peores gobernadores de su historia, pésimos candidatos, una errática conducción de los asuntos del Estado, una reedición de la disputa del poder entre tecnócratas “ligths” contra tecnócratas radicales y sobre todo un intento de ejercicio del poder presidencial muy al estilo de los viejos tiempos sin advertir que estos son otros tiempos; diría el poeta, Renato Leduc, “sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar y desatarse a tiempo, como dice el refrán dar tiempo al tiempo, que de amor y dolor alivia el tiempo”, pásenla lo mejor posible, estaremos pendientes de lo que suceda hoy en Gobernación, ¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…¡5 años de resistencia…ya solo faltan 141 días para que Gabino Cué pase a ocupar su lugar en el basurero de la historia!…

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / R@rcperseguido

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