Del Zócalo a los Pinos: Raúl Castellanos

pea-osorio_59982_m“OSORIO CHONG…¿TENDRÁ LA BENDICIÓN DE LOS PINOS?”; una de las características de las nuevas condiciones de la lucha política en México, léase pelea campal sin límite de tiempo por el poder, que alguna vez alguien definió pomposamente como “transición democrática”, luego, otros politólogos más serenos la dejaron en “alternancia” cuando en mala hora la derecha se encaramó en “la Silla de Krauze”, versión Peña Nieto FIL de Guadalajara y que al día de hoy está claro que no fue transición, que las alternancias fueron un salto hacia atrás, las dos, la del 2000 y la del 2012, es que, si bien las reglas de la competencia se han “mejorado” hasta el exceso para cuidarse los partidos los unos de los otros y viceversa; en contraparte las “otras reglas” las del juego interno en los partidos para todo tipo de definiciones, incluyendo las de selección de candidatos, hasta para porteros de los edificios, son de una opacidad total, los estatutos son letra muerta o mejor dicho se ajustan a los intereses y negociaciones de las “mafias de poder” que una vez “planchaditos” los acuerdos en lo oscurito, son validados por el INE, donde tampoco cantan mal las rancheras y los boleros en lo que a cuotas y cuates se refiere; en este contexto, los agarrones a “navaja libre” que estamos presenciando en el PAN, PRI, PRD, por hacerse de la candidatura presidencial del 2018 son todo un espectáculo digno de los mejores tiempos de la “Arena México” cuando “El Santo”, “Blue Demond”, “El Cavernario Galindo”, la “Tonina Jackson”, “El Médico Asesino”, dominaban el escenario; de los demás partidos no especulamos porque todos están esperando a ver de que candidato se cuelgan y en Morena ya todo está consumado, o cocinado que para el caso es lo mismo; de todos, o mejor dicho de los tres donde hay competencia, destacan las especulaciones de como el PRI definirá a su candidato, que aun cuando la mayoría le apuesta al método tradicional, las cosas al día de hoy dan la impresión de que podrían tomar otro rumbo; hasta el fin del siglo pasado para bien o para mal el “dedazo” denominación de origen de la democracia priísta, funcionó, el “solitario de Palacio Nacional” en la más íntima intimidad cumplía con el ritual de escoger a su sucesor, algo así como “la última equivocación de un sexenio”, porque literal, el elegido acababa devorando al padre cumpliendo con la segunda parte del “ritual”; de leyenda son los pleitos de Díaz Ordaz con Echeverría, de Don Luis con López Portillo, de Salinas con Zedillo, a otros ya no les dio tiempo de pelearse, se murieron o terminaron litigando sus broncas amorosas; son múltiples las anécdotas que se cuentan de los que “se movieron” y no salieron en la foto o se equivocaron y fueron a que los “besara el diablo”, pero esas son otras historias; ya en este siglo, en el 2006, Roberto Madrazo se hizo de la candidatura a cualquier costo y a cualquier precio y así le fue, en el 2012 la fuerza mediática del carisma personal de Peña Nieto terminó consensando cuando Manlio leyó bien los signos de los tiempos y las señales de las encuestas, podríamos decir que las candidaturas de Madrazo y Peña fueron sui-generis, surgieron de la orfandad; hoy es diferente, hay de nuevo “Tatloani” en Palacio, por lo que se advierte son dos grupos los que se disputan “el favor del rey”, inclinar la balanza a su favor; en una esquina los que se les considera como el “círculo íntimo”, encabezados por el Virrey Videgaray, que no hay que equivocarse, salió del escenario pero sigue siendo el “productor” de la puesta en escena, en su órbita giran –eso dicen- Meade, Nuño, evidentemente Ochoa además de otros con menos visibilidad pero no menos capacidad de influencia; en la otra esquina se ubica Osorio Chong, quien encabeza las encuestas, ha logrado librar los temporales y parece jugar casi en solitario, la única que se advierte definida y apostando su resto con él es Rosario Robles; los demás del gabinete traen sus propios intereses, Navarrete y Calzada, están “calladitos” pensando que les puede caer de reintegro, Ruiz Esparza, Guajardo, Miranda, son orgánicos al presidente, Claudia Ruiz Massieu obedece la línea familiar; de los gobernadores, salvo Eruviel Ávila, que habrá que esperar a ver como maneja su sucesión y que resultados entrega en el 2017 los demás son un lastre o están muy lejos de las luminarias y Beltrones parece no interesarle por ahora apostar fuerte; así las cosas y salvo que la rebelión que en “corto” ven venir muchos priístas de la nomenclatura se concrete, todo apunta a que la gran decisión la tomará Peña Nieto a la “antigüita”, por lo que es válido preguntarse ¿tendrá Osorio Chong la bendición de Los Pinos? o tenerla significará el “beso del diablo”…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / rcperseguido

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