Del Zócalo a los Pinos: Raúl Castellanos

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aaabbb_59975_m“TIMOCHENKO-SANTOS…LES ECHARON A PERDER EL LAVADO DE OLLAS”; una tradición en algunos lugares del Istmo de Tehuantepec donde las fiestas suelen durar varios días es el “lavado de ollas”, algo así como el cierre, la culminación de una buena y gran celebración, incluso recuerdo y se me quedó muy grabado, que alguien me dijo allá por los años sesentas en que pasaba las vacaciones con mi abuelo en Ciudad Ixtepec, que el ritual, el lavado de las ollas, se realizaba cuando los padrinos en una boda recibían la “buena nueva” de que la novia era virgen; guardadas las proporciones y perdonando las comparaciones, no le encuentro otra explicación a lo sucedido con el plebiscito celebrado el pasado domingo en Colombia para ratificar el “acuerdo de paz” promovido y suscrito por el Presidente Santos y el líder de las FARC, Timochenko, apadrinados por los hermanos Castro, los de la Isla de Cuba, no los que cantaban “y después del amor tu sonrisa angelical”, lo cual tratándose de un buen encuentro es una obviedad, pero bueno esa es otra historia; pero volviendo al tema, aquí lo dijimos, la firma del acuerdo celebrada en Cartagena, fue más una puesta en escena al estilo Hollywood, incluso permítanme una confesión, por la necesidad de entregar el texto con tiempo para la edición impresa de “A Diario”, lo escribimos antes de que el evento, la firma sucediera, basados en los cables internacionales que daban cuenta de los preparativos, la lista de invitados, incluyendo a 15 presidentes, que finalmente solo fueron 14, el “rey de los Elefantes” Juan Carlos I de España, la plana mayor de la ONU, los “líderes” de los organismos que manejan los sistemas financieros del mundo, los mismos que financian a gobiernos y consorcios internacionales, promotores de guerras y fabricantes de las armas que se utilizan con singular entusiasmo, sin medida ni recato en los conflictos armados y sobre todo, nos referimos a los informes conocidos y publicados sobre el número de víctimas, muertos, heridos, desplazados, personas violadas, amenazadas, despojadas y daños “colaterales” provocados por ambas partes, el Gobierno y las FARC durante más de cincuenta años y que se cuentan por millones, casi como el total de los que votaron; ya en la necia realidad, el evento superó la ficción, Santos y Timochenko, en el centro de las luminarias, vestidos de impecables guayaberas blancas, intercambiando pines, mejor dicho el presidente Santos colocándole uno, un pin, de una paloma de la paz, en su pecho a Timochenko, -el mismo Rodrigo Londoño que está acusado de crímenes de guerra, ejecuciones sumarias, bombardeos a población civil y muchas cosas más-, como desposándolo, en buen sentido, las tomas de la televisión revelaban el intercambio de sus miradas, tiernas, apasionadas, comprometidas, los padrinos, algo así como los de velación, Ban Ki-moon y Raul Castro sonriendo, al igual que los demás testigos, pura “gente bonita” Maduro, Correa, Evo, Macri, por supuesto nuestro presidente que degustaba sonriendo el momento, lejos de las incómodas marchas que a la misma hora tenían lugar en nuestro país recordando y reclamando por Iguala, Ayotzinapa, Tatlaya, Apatzingan, Atenco; aviones volando, cantos desde una barca y luego los discursos, bueno, que les digo, unas odas a la democracia, la paz, la convivencia, las bienvenidas, los buenos propósitos, el perdón, las disculpas, me recordó una canción que canta mi amigo Pedro Santiago “disculpe que usted que venga a molestarle” en suma toda una premonitoria opera prima montada para concederles a Santos y Timochenko el siguiente Premio Nobel de la Paz, si se lo dieron a Putin, ¡faltaba más! por qué a ellos no; pero ¡oh sorpresa! el domingo el pueblo votó y con su NO mayoritario, por mínima diferencia, menos de un punto porcentual y su 63% de abstención lanzaron un mensaje contundente, ¡SI A LA PAZ PERO NO A CUALQUIER COSTO!; para mí lo ocurrido es una lección de dignidad de un pueblo que tiene memoria, es un rechazo a las concesiones a las FARC y al exagerado afán protagónico de Juan Manuel Santos; la BBC de Londres resumió el sentir de los que votaron NO, “en los acuerdos hay manipulación, nosotros no queremos que las FARC tengan un espacio político que no merecen, forjaron su recorrido con secuestros, asesinatos, narcotráfico, no aceptamos que los culpables de crímenes de guerra y de lesa humanidad, tanto de las FARC como de las fuerzas del Estado no paguen por ellos”; es Colombia…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…

RAUL CASTELLANOS HERNÁNDEZ /  @rcperseguido