Deja fuego en la ruina a artesanos

4022610Alrededor de una fogata improvisada se reúnen los miembros de la familia Morales: están a la intemperie, entre restos carbonizados de ropa, zapatos, tablas y otros enseres. Es Año Nuevo.

La madrugada del 30 de diciembre ellos, junto con otras familias, lo perdieron todo. Un incendio arrasó con 8 de las 9 chozas de lona y madera que artesanos muebleros tenían en este paraje ubicado en San Miguel Ajusco, en la zona alta de la Delegación Tlalpan.

Unos creen que un corto circuito causó el fuego en una de las casas, la mayoría opina que fue una veladora que se quedó encendida.

“(El fuego) empezó como a las 3 de la mañana en uno de los locales de la orilla, apenas nos dimos cuenta salimos a la calle y la flama ya estaba así de alta, bien alta”, dice Eulogio Simón, alzando la palma de la mano hasta donde le alcanza el brazo.

Hace un año, él y su familia abandonaron Capácuaro, una comunidad purépecha a 15 kilómetros de Uruapan, en Michoacán, en busca de un mejores condiciones de vida; y el mejor lugar que encontraron fue el paraje de Magdalena Petlacalco, en San Miguel Ajusco.

Ahí, en un espacio de unos mil 500 metros cuadrados, cada uno de los nueve núcleos familiares construyó un local propio para la venta de muebles, por el que pagan mil pesos al dueño del predio, al que sólo refieren por el nombre de Margarito.

Incluso hoy, que lo han perdido todo, juntan 10 mil pesos para pagarle la renta del mes.

“Es que, gracias a Dios, ya nos dio permiso de volver a construir”, cuenta Simón.

Y para reconstruir sus chozas, los adultos de la familia y niños con las mejillas manchadas de hollín agitan vasos desechables de unicel en las ventanillas de los autos que transitan por la avenida México-Ajusco, en espera de apoyo para comprar herramientas.

La respuesta de vecinos ha sido intensa: sandwiches, cazuelas con pollo en mole verde, arroz y latas de atún, así como ropa, cobijas y zapatos.

“Pasamos bien el Año Nuevo, nos trajeron pavos y pollos”, sostiene Aníbal Morales, uno de los comerciantes que, calcula, perdió 80 mil pesos en herramienta y mercancía.

De acuerdo con los artesanos, Protección Civil les regaló 30 pacas de lámina.

En las primeras horas de este año, Aníbal agita su vaso ante un vehículo que detiene la marcha: “¿Qué necesitan?”, le dicen desde el interior.

“¿Cómo les decimos que ya tenemos suficientes cobijas, que ya nos trajeron suficiente comida? Nos da pena, ¿cómo les vamos a decir que necesitamos polines y lonas, si nos han apoyado tanto…”, dice luego, cuando el automóvil vuelve a emprender el camino.

reforma.com

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