Corrupción, causa y efecto del atraso: Isaac Leobardo Sánchez Juárez*

Al salir a las calles y preguntar a las personas ¿qué factores considera son los causantes del atraso?, indefectiblemente se menciona la corrupción, principalmente la promovida por políticos y funcionarios públicos. La corrupción es una de las razones por las cuales no se ha podido lograr un crecimiento sostenible en el país y tampoco se ha podido combatir exitosamente la pobreza. La corrupción deteriora la confianza en las instituciones y en las demás personas y por ende vuelve complicado la creación de consensos entre actores y el gobierno.

En un estudio reciente, llevado a cabo por la consultoría Aregional, se demuestra que en los estados existe una relación negativa entre la incidencia de la corrupción y la confianza en las instituciones. Esto es sumamente grave, ya que los vínculos sociales y la confianza contribuyen a una mejor interacción. En aquellas sociedades que se encuentran mejor cohesionadas, los índices de violencia son bajos, mientras que en las que mayor desconfianza existe la violencia es la nota reinante. La confianza también está vinculada a un mayor ingreso y calidad de vida.  

Por lo anterior, es necesario contar con un marco legal claro, transparente, equilibrado y que se cumpla en todo momento, sin distinción de ingresos o de personas. Si el marco legal se violenta constantemente se erosionan los fundamentos de la gobernabilidad. La falta de gobernabilidad deteriora el tejido social, la confianza en los demás y genera incentivos para la búsqueda de rentas, magnifica la corrupción.

En lo últimos años en las entidades del país la corrupción se ha incrementado y junto con esto se ha minado la confianza en las demás personas y las instituciones, conduciendo a una situación de parcial ingobernabilidad. En unos estados se acentúa más que en otros, en lo general, el país está pasando por uno de sus peores momentos. Estamos atrapados en un círculo perverso de corrupción que deteriora constantemente todos los valores que podrían conducirnos al desarrollo.   

Quiero insistir que la confianza en las instituciones (policía, ejército, iglesia, etc.), en las personas del grupo al que se pertenece y en las personas de otros grupos se relaciona con la corrupción y con la legitimidad de las normas legales y de conducta. Si cada día los mexicanos enfrentan mayor pobreza y vulnerabilidad, sufren desigualdad en el acceso a la educación, al consumo, carecen de vías de movilidad social o son marginados por su origen étnico, género, lugar de residencia, estrato socio-económico o si están más expuestos a la delincuencia o son afectados negativamente por el mal funcionamiento del sistema de justicia, terminan pensando que los poderes públicos y la sociedad son injustos. Todo lo anterior vulnera la cohesión social y por tanto no permite que se legitime el sistema, lo que crea problemas de gobernabilidad y participación positiva de los miembros de la sociedad. El incremento de los males enunciados conduce la proliferación de conductas antisociales y corrupción. En este sentido, la corrupción es una causa, pero también un efecto del atraso.

El círculo vicioso de la corrupción, de acuerdo con Transparencia Mexicana, se encuentra constituido por una alta inequidad, la que disminuye la confianza inter grupal e institucional, esto conduce a la dependencia en la confianza intra grupal, lo que lleva a redes de privilegios y actos de corrupción, reduce la meritocracia y esto contribuye a la alta inequidad.

Como ya lo he presentado antes en otras participaciones, Transparencia Mexicana ha medido el nivel de corrupción a nivel nacional y por entidad federativa en cinco ocasiones (2001, 2003, 2005, 2007 y 2010). El índice construido por esta organización mide el pago de sobornos realizados por la población encuestada para la obtención de un servicio público. En lo general, la corrupción se incrementó de 2003 a 2005 y desde entonces se ha mantenido constante.

A nivel de entidad federativa, entre 2007 y 2010 la mitad incrementó la frecuencia de corrupción y la otra mitad se mantuvo constante o descendió. Las entidades donde la corrupción se incrementó fueron: Quintana Roo, Zacatecas, Chiapas, Campeche, Tabasco, Jalisco, Sinaloa, Sonora, Guanajuato, Michoacán, Nuevo León, Hidalgo, Distrito Federal, Oaxaca, Colima y Guerrero.

Respecto a la confianza, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval), levantó una encuesta en hogares, la misma informa que en México existe confianza en la familia, la iglesia, Cruz Roja, maestros y programas sociales, pero muy bajos niveles de confianza en las instituciones gubernamentales como la presidencia de la república, el gobierno federal, las instituciones de justicia y la policía.

En suma, en México y sus entidades se vive una situación de deterioro progresivo de la confianza y fortalecimiento de la corrupción, lo cual es el caldo de cultivo de conductas de comportamiento indeseables. De seguir por este camino condenaríamos a los mexicanos del futuro a vivir en un país más pobre, desigual e inseguro. ¿Es eso lo que queremos?

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* Profesor en economía de la UACJ, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI)

Referencias:

“Corrupción en los estados fragmenta el tejido social”, Consultoría Aregional, 27 de mayo 2011.

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