Chávez Botello, encubridor de pederastas de la Iglesia: Horacio Corro Espinosa

Horacio arzobispo jose luis chavez botello (7)A partir del 2002, comenzaron los escándalos de los curas pederastas. La iglesia católica reconoció que efectivamente habían curas abusadores sexuales  de niños: El hecho afectó a la institución y la iglesia misma ya nada pudo hacer para ocultar la verdad. Desde entonces se habló de castigar a los culpables.

El cura pederasta reconocido como el número uno en México se llamaba Marcial Maciel Degollado, a quien aún muerto le persiguen los calificativos de drogadicto, megalomano, sicópata, mitómano y canalla. Fue el terror de seminaristas y monaguillos; y por si fuera poco, se denominaba asimismo, agente de la CIA. A sus hijos, porque los tuvo, los atormentaba y violaba. 

Este sujeto estuvo a punto de ser canonizado sólo por haber sido el amigo y consentido del Papa Juan Pablo II.

La entidad oaxaqueña también tiene sus Marcial Maciel, y se les encuentra hasta en las comunidades más apartadas de Oaxaca. Hay decenas de curas conocidos y otros no tanto, que le dan vuelo a la sotana con los niños.

Se supone que dentro de sacerdocio católico se les exige a todos la abstinencia sexual, es decir, la castidad, o en un sentido más amplio, el celibato. Desde luego que hay muchos que sí aceptan tal condición, pero sólo de dientes para afuera, porque en la práctica, infringen la regla cuando nadie los ve.

La pederastia en Oaxaca, otra vez, es uno de los temas del momento. Desde luego que no es un caso aislado, el historial es largo. El escándalo que hoy nos ocupa inició en mayo del 2008.

La violación a niños por parte de curas pueblerinos es bastante frecuente, sólo que muchas veces pasa desapercibida porque los mismos papás de los infantes se niegan a hacer la denuncia pública porque piensan en el futuro del hijo.

Cuando los padres de familia han denunciado su caso a través de los medios de comunicación, no falta cura prepotente que llega al pueblo a amenazar a todos para que abandonen su intención. Y la amenaza es la de siempre: les aseguran tener en el puño el poder político y espiritual de Dios, y con esa mentira someten a todos.

El poco conocimiento que mucha gente tiene de Dios, los orilla a creer firmemente lo que los curas dicen. Y por temor a perder la “relación con Dios” prefieren ocultar la violación al hijo. Esta misma actitud es tomada también por las autoridades municipales de cada lugar. Así que nadie se atreve a meterse con los “poderosos” que pueden mandar al infierno a quien se les cruce en su camino y a sus caprichos.

Oaxaca ha tenido muchos casos de pederastia que han escandalizado al país entero y poco se ha hecho al respecto. Hace años, en el 2008, el arzobispo de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, solapó al sacerdote Gerardo Silvestre Hernández, a quien se le señaló como responsable de casos de violación a niños oaxaqueños. Y el órgano colegiado del Vaticano, cuya función es custodiar la correcta doctrina católica llamada La Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe, exculpó, justificó, se hizo de la vista gorda, y no le importó ningún caso de todos los delitos de violación del cura Gerardo Silvestre Hernández, cometidos contra más de 45 niños indígenas de Oaxaca.

Por fortuna el cura Silvestre Hernández, fue detenido gracias los padres de los niños afectados, pero la iglesia católica nunca hizo nada por denunciarlo a las autoridades, al contrario, el estilo que adquirió la iglesia para proteger al violador fue cínico, hipócrita y de doble moral.

Si traducimos el comportamiento de la Iglesia, nos está diciendo que no encuentra las violaciones sexuales como un pecado, sino como un problema interno de la organización.

Y es cierto, la iglesia católica de hoy ya no habla de pecados, sino de problemas. Para la iglesia católica es más convincente decir que algunos de sus curas tienen problemas en vez de hablar de pecados. Nos quiere hacer creer que contra los problemas nada se puede hacer.

Si no se puede hacer nada desde el punto de vista moral, queda un consuelo para los padres de los niños forzados sexualmente. La Biblia dice que ni los violadores ni los solapadores ni los alcahuetes, conocerán el reino de Dios.

Gerardo Silvestre Hernández, antes de que fuera detenido, el Arzobispo de Oaxaca José Luis Chávez Botello lo premió al enviarlo a otra parroquia, a la de San Juan Ozolotepec.

De esta manera, la gente del pueblo de Santiago Camotlán se quedó sin cura en la parroquia. Entonces el Arzobispo le dijo al pueblo que los tenía castigados por haber denunciado a Silvestre Hernández.

Por la poca enseñanza espiritual que los curas le han dado al pueblo, este último no sabe que en la Biblia, Dios asegura que él no habita en templos hechos por manos humanas, en templos hechos por manos de hombres. Por ese desconocimiento  la gente cree más en los hombres que en el mismo libro que utiliza esta iglesia.

El poder económico de la iglesia católica radica en las mentiras. A sus feligreses no les enseña lo que hay detrás de los santos. La Biblia asegura que los ídolos de las naciones son plata y oro, Obra de manos de hombres.  Tienen boca y no hablan; Tienen ojos y no ven;  Tienen orejas y no oyen; Tampoco hay aliento en sus bocas.  Semejantes a ellos son los que los hacen, Y todos los que en ellos confían.

La Iglesia tiene tan sometida a la gente que prefiere callar los abusos de los curas a quedar excomulgados. En realidad, a lo largo de toda la Biblia no se habla nada de la excomunión. Es un invento de los curas para tener el control sobre los ignorantes de la palabra de Dios.

Así es el arzobispo de Oaxaca Chávez Botello. Es un rufián encubridor de pederastas, hipócrita, cínico y vividor de la fe.

La misma Biblia asegura que no es a través de la iglesia católica ni de ninguna religión para llegar al cielo.

A mediados de este año, el Papa Francisco creó un tribunal en el Vaticano para juzgar a protectores de curas pederastas. En México hay varios jerarcas católicos que se han desempeñado como escudos de violadores entre ellos está el arzobispo primado de México Norberto Rivera Carrera; el arzobispo de San Luis Potosí, Jesús Carlos Cabrero Romero; el obispo de Culiacán, Jonás Guerrero; el obispo de Colima, Marcelino Hernández; y el arzobispo de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, entre otros.

Con toda la honra, el arzobispo Chávez Botello aparece en la lista, y la confirman el sacerdote Apolonio Merino Hernández y el diácono Ángel Noguera Nieto, quienes fueron destituidos de sus funciones en el mes de agosto de este año por denunciar al arzobispo como encubridor del cura violador Gerardo Silvestre Hernández.

Para el arzobispo, es mayor pecado denunciar que violar a 45 niños indígenas. La venganza de Chávez Botello contra Apolonio Merino ha llegado hasta la familia de este sacerdote, pues toda ella vive bajo la amenaza constante y una serie de intimidaciones. No conforme con eso, el jerarca católico ha asegurado que el denunciante —Merino Hernández— padece de sus facultades mentales. Ésos son sus pobres argumentos del representante de la iglesia en Oaxaca, con tal de ocultar la verdad.

A la fecha, el arzobispo de Oaxaca ha guardado silencio para emitir una disculpa pública por estos vergonzosos hechos. Su soberbia, reconocida por muchos, es pretexto para que la gente no abrace esta religión. La gente observa de lejos y guarda silencio ante la hipocresía que hay en los jerarcas católicos que honran a Dios sólo de labios.

Tiene razón la Biblia cuando dice que son semejantes a los sepulcros blanqueados, que por fuera, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Así pues, se manifiestan justos frente a los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y perversidad.

Si a alguien se sorprende lo que está leyendo, déjeme decirle que Jesús, el gran maestro amoroso, también utiliza expresiones bastante fuertes contra estas personas: los llamó hipócritas, tontos, ciegos, guías de ciegos, sepulcros blanqueados, hijos de su padre el diablo, mentirosos.

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