Chapo, Kate y ahora Cacho, y hasta Jorge Ramos: Carlos Ramírez

kate-castillo-chapoComo si formara parte de una estrategia concertada de relaciones públicas, la cobertura antipeñista y antisistémica del caso de El Chapo ha desplegado una especie de blindaje político alrededor de la actriz Kate del Castillo que podría beneficiar al capo del cártel del Pacífico.

Esta semana, el conductor estrella de Univisión, Jorge Ramos, entrevistó a la activista Lydia Cacho para que difundiera el contenido de su conversación con Kate del Castillo. Sin el ánimo crítico que suele desplegar en algunas de sus entrevistas, Ramos difundió la versión de que la actriz del Castillo tenía miedo del gobierno, presentándola como una víctima.

Pero al victimizar a la actriz de manera simultánea se construye una imagen amable y enamorada de El Chapo Guzmán, el temible y terrible jefe de uno de los cárteles más poderosos del narco y con una lista amplia de actividades criminales.

Cacho escribió en Proceso que el gobierno tiene miedo a que Kate del Castillo “cuente su versión”. En los hechos nada existe que impida que la actriz cuente justamente su versión. En todo caso, el miedo real no es del gobierno hacia el testimonio de Kate del Castillo, sino que la actriz tiene temor de que sicarios del cártel del Pacífico la culpen de haber cometido errores que llevaron a la recaptura de El Chapo y quieran vengarse.

Y en Univisión el conductor Jorge Ramos hasta ahora no ha presentado un perfil criminal de El Chapo ni de sus actividades delictivas extremas de ese cártel  en cuanto a asesinatos, secuestros, uso de sicarios para matar, traficar droga, ni menos aún ha revelado la presencia del cártel del Pacífico en las ciudades de los Estados Unidos, donde controla el mercado al menudeo de droga. En este sentido, enfoques críticos al gobierno sólo sirven para justiciar la criminalidad del narcotráfico que ha afectado a periodistas secuestrados y asesinados por cárteles.

Con el apoyo del sector antipeñista y antisistémico de la prensa, la actriz Kate del Castillo –y ahora sus aliados Cacho y Ramos– quieren olvidar que El Chapo era buscado para ser juzgado por delitos que pudieran ser considerados de lesa humanidad por la alta criminalidad de las acciones del cártel del Pacífico. La actriz estaba enterada de los cargos judiciales contra El Chapo y se prestó a promover una entrevista que no era periodística sino de relaciones públicas. Pero El Chapo no es un líder social sino un criminal, un delincuente, un malhechor, un promotor del mal y un violador de las leyes.

La defensa que quieren hacer de Kate del Castillo busca sembrar las suspicacias de que posee secretos que afectan al gobierno, presuntamente contados por El Chapo. En ese sentido, aún es tiempo de que la actriz deje de quejarse y se siente a revelar públicamente todo lo que sabe sobre El Chapo y las relaciones peligrosas del narco con el gobierno, y deje de amenazar que sabe lo que en realidad no sabe sólo para escudarse.

La investigación oficial debe deslindar el papel de Kate del Castillo: socia del narco o sólo una actriz seducida por la personalidad amable de un criminal multimillonario. Y los espacios periodísticos antipeñistas y antisistémicos también deben clarificar sus políticas informativas porque critican al gobierno pero al final dialécticamente defienden a El Chapo justificándolo y con ello absuelven la criminalidad de uno de los capos más sanguinarios de la historia reciente del crimen en México.

 

Sólo para sus ojos:

  • Extraña que el PRD se haya percatado un año después de la dureza social del gobierno poblano de Rafael Moreno Valle para romper la alianza que le conviene al PRI.
  • Y si de suspicacias se trata, el ánimo reciente del presidente del PRD, Agustín Basave, de ser candidato presidencial perredista en el 2018 estaría reproduciendo el modelo PAN de Ricardo Anaya: usar el cargo dirigente para ir anulando a posibles competidores por las candidaturas. Por eso Basave ha proyectado las decisiones del PRD como “he decidido”, el yo excluyente.
  • Irritación en el priísmo oaxaqueño por la forma en que el dirigente Manlio Fabio Beltrones ha metido al empresario panista y diodorista Gerardo Gutiérrez Candiani en la lista de aspirantes priístas al gobierno de Oaxaca.
  • En el priísmo de Sinaloa han comenzado ya con los resentimientos. Al candidato del PRI, elegido desde Los Pinos, Quirino Ordaz, comienzan a popularizarlo en redes como Quiri-No.

 

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