Chapo-Kate: el eterno femenino: Carlos Ramírez

Kate del castillo guzmanEn su incultura, sus problemas sexuales y el atractivo de una profesional de la belleza, Joaquín El Chapo Guzmán Loera fue arrastrado por el tobogán de la lujuria. Y como ha ocurrido desde los tiempos de la fundación mítica de la civilización humana, una Eva posmoderna hizo que Adán mordiera la manzana… y fuera apresado.

Muy tarde debió de haberse percatado El Chapo que el coctel más explosivo y mortal lleva los dos ingredientes peligrosos: la nitro –la mujer– y la glicerina –el poder–. Y del lado de la actriz Kate del Castillo habrá que profundizar el síndrome de Eva: mezclar la pasión con los negocios.

La relación sentimental de El Chapo con Kate se perdió en la imposibilidad de una síntesis: el capo fue atrapado por el Goethe de “el eterno femenino que impulsa al hombre hacia arriba” y el eterno femenino de Nietzsche que impulsa al hombre hacia el mundo de abajo, de las sombras.

El jefe del principal cártel del narcotráfico cometió uno de los peores errores de los hombres poderosos: mezclar la pasión con la lujuria; la primera pasa por la certeza de los sentimientos, la razón aristotélica; la segunda atropella el sentido del juicio. Los dos, El Chapo y Kate, supieron por intuición que la pista de los teléfonos era inocultable para los servicios de inteligencia y seguridad nacional. Pero el juego sentimental ascendió a un peligroso juego sexual extremo: la persecución policiaca como un afrodisiaco.

La fórmula del fin de El Chapo se dio en el escenario típico de la seducción: el capo lleno de deseo y pasión, y la actriz en busca de recursos financieros. Por la pasión Eva convenció a Adán de probar la fruta que Dios había marcado como prohibida, pero en el mito de Eva no se aclara por qué razón Dios les dijo que no debían de comerla si hubiera sido más fácil colocarlos en la zona del paraíso donde no hubiera manzanas. Pero el movimiento existencial debía de pasar obligadamente por la tentación.

La relación Chapo-Kate no fue de telenovela sino de asociación criminal, aunque cada uno la entendió en función de intereses El capo chateó el lenguaje de la seducción; la actriz la usó para atar las pasiones del narco a las posibilidades del negocio. Él vio su salvación en ella, ella vio en él su proyección. Al descuidar su seguridad, El Chapo optó por la pasión; al sospechar pero desdeñar el espionaje, Kate buscó el afrodisiaco del poder por la vía del pecado.

Las cosas debieron ser al revés: el ejercicio del poder por el narco y la debilidad de la pasión en la actriz. Los dos sabían que caminaban por el filo de la navaja de la criminalidad, el primero como actor central, la segunda con papel secundario. Y no fue una pasión real sino de circunstancias, porque El Chapo y Kate tenían el objetivo final de negocios derivados del narcotráfico, aunque antes debían de pasar –quizá como certeza del pacto– por las satisfacciones de la pasión: el síndrome del poder de Shakespeare.

La relación Chapo-Kate tendrá una salida pelagiana: ella negará el pecado original del paraíso para eludir la cárcel y dirá que ella no mordió la manzana y él cargará con el peso del castigo porque pudo haber sido más cuidadoso con la relación por chateo: mordió la manzana porque quiso. Y al no haber pecado, ella saldrá libre de culpa.

 

Sólo para sus ojos:

  • El arresto de Humberto Moreira en Madrid por cargos de corrupción mueve el mapa político-electoral del 2016. Moreira fue presidente nacional del PRI impulsado por el entonces gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto pero tuvo que renunciar por el escándalo de la deuda que dejo en Coahuila.
  • Una de las agendas acusatorias contra Moreira fue realizada por el PAN; de ser consecuencia, entonces el PAN habrá de asumir el control de la agenda política. Pero también hay que registrar la guerra política entre hermanos: Rubén Moreira, hermano de Humberto, le sucedió en el cargo pero luego lo exilió y persiguió políticamente. Y en Coahuila habrá cambio de gobernador en 2017.
  • En el tema de El Chapo hay que anotar un punto clave: en todos sus arrestos y fugas, siempre se alude a su cártel como el más criminal y el que mayor tráfico de drogas realiza, pero nunca se conocen datos concretos de las acusaciones. Las declaraciones ministeriales del capo se guardan bajo siete llaves. Algunos sospechan que se ocultan porque ha dado nombres de cómplices políticos.
  • Con todo, en el PRI hay inquietud porque algunas alianzas del PAN-PRD podrían ganar algunas plazas.

 

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