Censura cuando periodistas atacan a periodistas para defender a políticos: Carlos Ramírez

Uno de los indicios que revela elementos de descomposiciónen los regímenes populistas y de caudillos se percibe en la pocaresistencia a la crítica. Pero el asunto entra en los linderos de la censuraautoritaria cuando periodistas atacana periodistas para defender a políticos, sacándoles a éstos las castañas del fuego.

La prensa nadatiene que hacer defendiendo políticos y gobernantes. El uso de la prensa para que los políticos ataquena periodistas y adversarios es una perversa herencia del sistema político priísta.

En un ensayo provocador de 1932, el comunista Paul Nizan –compañero entrañable de Jean-Paul Sartre– atacó a los profesores de filosofía que defendíana los regímenes conservadores y los caracterizó como “los perros guardianes”; en los EE.UU. los periodistas que critican al poder se asumen como “perros vigilantes”. Han sido los dos extremos.

El columnista y editor digital Federico Arreola, que fue asesordel candidato López Obrador en las elecciones del 2006, rompiólanzas contra el columnista Ricardo Alemán, conocido como el mássevero crítico de López Obrador. Alemán conoció al tabasqueño en los noventa en el edificio de La Jornadadonde el tabasqueño tenía unas oficinas sinser periodista y mantuvo relaciones nadaagradables porque sus despachos colindaban.

Lo malode Arreola, en una columna última publicada en el sitio de El Sendero del Peje, nofue defender al presidente López Obrador, sino atacarsin reglas y a mordidas al columnista Alemán y de paso regañaral periódico El Debate–una cadena de varios diarios en Sinaloa– por publicarlos textos de Alemán. El dato nodebe pasar de largo: ningún periodista tiene la autoridad política o moral para delimitarla sección de colaboradores de los diarios, y menoscuando se trata de diarios prestigiados, con años de lucha contra los abusos del poder y con formación de empresa privada.

El título de la columna de Arreola dibujaal autor: ¿por qué el miserableperiodismo de El Debatecontra López Obrador?; Arreola ataca al medioy no al columnista crítico. La connotación critica del adjetivo miserable no sólo es desproporcionadamente ofensivo, sino que hace asumir a su autor la defensaapasionada del presidente en turno. Lo que queda por indagar es el papel actualde Arreola con López Obrador, porque el presidente en funciones suele azuzara sus aliados para criticar a sus críticos como perros de presa, como lo confirmanlos textos incendiarios del otro asesor funcional: Epigmenio Ibarra.

Toda la historia de credibilidad, lucha contra el poder y papel social responsable frente a sus lectores de los periódicos El Debatefueron desprestigiadospor Arreola por el sólo hecho de que esa cadena publica, en su derechocomo empresa privada, las columnas de Alemán. Pero en lugar de criticar el contenidode las columnas de Alemán, Arreola utiliza el viejo esquema de desprestigiar al autor y al medio que lo hospeda. En realidad, Arreola carecede argumentos analíticos y periodísticos para refutar a Alemán y por eso se lanza contra su credibilidad.

Llamar “miserable periodismo” al que practica El Debatenoes en realidad un insulto sino una expresión de impotencia intelectual, política y moral. Y se completa con la cadena, llena de resentimiento apasionado, de insultos del periodista Arreola al periodista Alemán; desquiciado, odiador, enfermo, perverso, lucrados, resentido, loco…, entre otros.

Lo mas gravede la columna Arreola es que está armada para presionara El Debatepara que despidaa Alemán de sus páginas, en los mismos estilos que Alemán ha sido despedidode otros medios —El Universal, La Jornada, Milenio–: por el contenidoperiodístico crítico de sus textos. Es decir, un periodista (ex)asesor de López Obrador sale en defensade López Obrador y pide que el autor de la crítica contra López Obrador sea corrido–ya no digamos despedido, en términos de ley– de un periódico.

Los periodistas nodeben estar inmunes a las críticas, inclusive con estilos similaresa los que usan para criticar; la polémica entre comunicadores es una especie de vacunacontra los excesos y los abusos de la prensa. Pero la columna de Arreola recuerda los estilosusados por el poder en los tiempos priístas para anular, inhibir, cuestionar y acallara la crítica. Hay que recordar los lenguajes y acciones de Manuel Bartlett Díaz como secretario de Gobernación del presidente De la Madrid para quitarle–una verdadera expropiación por razones de censura– la revista Impactoa Mario Sojo por el contenido críticode muchos de sus colaboradores.

Mal comienza el presidente López Obrador si permiteabusos autoritarios de sus simpatizantes contra la crítica justo en los momentos en que en El Financieroafirmó que nadaharía contra la libertad de expresión. Y aquí noopera el argumento de que Arreola se manda por sí mismo, porque su cercaníaa poder lopezobradorista le confiere al columnista facultades plenipotenciarias.

Política para dummies: La política es el territorio del debate para evitar el uso de la fuerza autoritaria.

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@carlosramirezh

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