Carencias y desgracias viven las reclusas de Tanivet.

tanivetEl centro de  readaptación  social  femenil,  Tanivet, está ubicado en el municipio de Tlacolula de Matamoros, a 40 kilómetros al oriente de la capital oaxaqueña. Este penal alberga a 235  mujeres que por varias razones purgan distintas condenas. También se encuentran en ese mismo sitio 12 menores de edad que las  acompañan.

Las presas, quienes se dedican a elaborar manualidades para obtener un recurso económico con la venta de sus productos, denunciaron una serie de atropellos por parte de Juana Inés Monterrubio, directora; de un doctor de nombre Heriberto, y de la reclusa Rosario Cervantes Rangel.

Declararon que en la penitenciaría, por órdenes de Juana Inés, se creó una mesa directiva que está a cargo de Cervantes Rangel, quien a todo momento hostiga, golpea e insulta  a las demás internas.

Doña Chayo, como la llaman sus amigos, tiene ciertos privilegios al ser la consentida de la encargada del reclusorio, y por lo mismo es intocable, no hay quien detenga sus malos tratos.

“Está mesa directiva se creó con la finalidad de desestabilizar el lugar, Chayo nos pega, nos insulta y quiere que hagamos lo que pide, de lo contrario nos acusa y nos va mal cuando eso sucede” expresó una de las reclusas.

Otra de las cosas por la que pasan esas mujeres, es la falta de atención médica, y escases de medicamentos. Pues ante las enfermedades tienen que aguantarse a sanar solas, si es que pueden.

Tampoco hay pediatras para los menores de edad que ahí viven con sus madres. Comentaron que la comida que reciben, en ocasiones  está descompuesta y que las porciones que les dan es raquítica.

Asimismo, no existe un área adecuada para el desarrollo de las y los niños, que sin haber cometido delito alguno, se encuentran privados de su libertad.

Refirieron  que sus familiares, amigos o conocidos que acuden a visitarlas, los pasan por varios obstáculos y filtros de inspección para que al final no los dejen ingresar con las cosas que ellas requieren para su aseo personal o alimentación.

“Hay  una serie de carencias y hostigamientos durante los días de visita a nuestros familiares, pues no se les permite la entrada con las cosas necesarias para bañarnos o comer. En la mayoría de los casos tenemos que tomar medicamentos caducos y darle a los niños lo que a nosotras nos toca de comida”.

Una de las reclusas, con lágrimas en los ojos, señaló que tenía 3 meses de embarazo  cuando perdió a su bebé a consecuencia de no permitirle la salida para acudir a su cita prenatal. Refirió que una semana después de la  fecha programada de su consulta, le dieron permiso de acudir a su revisión, y ahí le dijeron que su bebé estaba muerto. No obstante, al solicitar otro permiso para que le hicieran el legrado, nuevamente se lo rechazaron. Le permitieron salir cuando comenzó a presentar síntomas de una fuerte infección, y cuando acudió  al ginecólogo, éste le colocó mal  el anticonceptivo (DIU), lo que le generó graves problemas.

Ante toda esta serie de desgracias por las que están atravesando, exigen la salida inmediata  de Juana Inés Monterrubio, a quien responsabilizaron, junto con  Rosario Cervantes, de cualquier agresión física o psicológica que lleguen a sufrir por parte de estas dos personas.

Las presidiarias  aseguraron que de continuar esto, no descartan el emprender una  huelga de hambre, y por consiguiente, que se dé un amotinamiento como lo sucedido el 14 de febrero de 2015.

“Vamos a protestar si las cosas no cambian. Sabemos que la mayoría de las que estamos encarceladas es por cometer un delito, pero hay quienes están detenidas pese a ser inocentes. No tenemos un juez defensor que lleve el procedimiento  apegado a lo que marca la ley, pero tampoco merecemos ser tratadas así”.

Diana Méndez

Vía @ViralNoticias

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