Arturo Núñez: incorpora la inteligencia al debate: Raúl Castellanos

Cuando la historia ponga a cada quien en su lugar, los politólogos, antropólogos e historiadores tendrán que reconocer que la crisis por la caída de los precios del petróleo, la incipiente reforma energética y la consecuente pérdida de empleos en la región, trajeron para Tabasco la crisis económica y social más desgarradora desde la revolución mexicana. Ese ha sido el estado que, con entereza, inteligencia y humildad ha encausado Arturo Núñez. Sin arrogancia ni protagonismos nacionales. En lo individual ha representado un remanso de serenidad en el convulso abanico político nacional.

Amigo entrañable desde los tiempos universitarios en que nos reuníamos en la casa de Alejandro y Ezequiel Toledo por los rumbos de Coyoacán en aquel “México Distrito Federal” al que le cantaba Chava Flores, para estudiar a los clásicos desde Marx hasta Hegel; hermano en la adversidad, compañero en muchas e inacabadas batallas políticas; hace algunos años, el 4 de julio de 2001 para ser exactos, cuando conversamos para la “Televisión de los Oaxaqueños” en el salón Los Cantaros del Camino Real de Oaxaca me dijo:

“Gobernabilidad sí, pero no a base del detrimento de la representatividad ni de la pluralidad. Si bien se requiere hacer cambios en los diseños institucionales, igual se requieren en los desempeños personales de los actores políticos, no todo es institución. Necesitamos comportamiento y cultura política, hay que construir con razones, porque si la mayoría se vacía de razones se vuelven mayoriteo y eso está muy descalificado en México. Hoy ya estamos hablando de otros problemas, ya no de elecciones libres y auténticas, sino de gobernabilidad, ya no de sufragio efectivo, sino de gobierno eficaz. Vamos avanzando, pero no se avanza a nivel de la academia, sino a nivel de las realidades sociales, de la participación social y de la cultura política”.

Fue una larga charla, en la que hablamos desde su formación como economista y humanista, de su decisión de seguir luchando por alcanzar la gubernatura de su natal Tabasco, hasta del valor de la palabra, citando a uno de los clásicos reflexionó “Decía Jesús Reyes Heroles, en el ensayo que escribe sobre ‘Mirabeau o la política’, se supone en respuesta póstuma a ‘Mirabeau o el político’ de Ortega y Gasset, que, ‘en política la palabra es acto, muchas veces, dice Reyes Heroles, ‘se dice para no tener que hacer, muchas veces se hace para no tener que decir’. Y no es que asumamos que la política sea el misterio, pero es evidente que se tiene que ser muy responsable con el uso de la palabra, en bien de la credibilidad”.

Al despedirnos concluyó “Decía Octavio Paz que los trágicos griegos nos habían probado que la fatalidad tiene como cómplice a la voluntad humana y la antítesis de la fatalidad es la política; saber que las cosas se pueden hacer si uno se compromete con voluntad y acción para hacer realidad lo que desea”.

La reflexión sobre el decir y el hacer de Arturo Núñez viene al caso y cobra vigencia en el contexto del Primer Congreso Nacional de Iniciativa Galileos -corriente que encabeza al interior del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo-, de los desprendimientos, con alta dosis de oportunismo que se producen día a día del Sol Azteca, para sumarse a Morena y del intenso debate en torno a la formación del Frente Amplio Democrático de oposición que hasta ese día más parecía una lucha de egos y voluntarismos por encabezarlo; incluyendo “golpes de pecho” como el de Miguel Ángel Mancera que convocó a “quitarse el saco”. En contraparte, escuchando y leyendo lo que Arturo Núñez argumentó, encuentro por primera vez un sustento político, histórico, programático y porque no decirlo, pragmático sobre lo que, Pablo Gómez, Leonel Godoy y Carlos Sotelo consideran un frente para que “no gane López Obrador”.

Núñez argumenta “Tenemos que continuar el proceso de transición democrática y construir el régimen político a partir del acotamiento del poder presidencial. Y solo puede ser, procesando la pluralidad a través de una alianza amplia y desembocando en un gobierno de coalición que tenga un programa común, que tenga equipo de trabajo común y que tenga compromiso con la ciudadanía de México. No podemos aceptar que la disyuntiva para México en la situación actual de orden política, económica, social sea de una parte, los estertores agónicos de un régimen político que no acaba de morir. No puede ser que esa sea la ruta que sigamos, porque el país se nos va a seguir deteriorando y se nos va a ir de las manos”.

“Tampoco puede ser el regreso al pasado, el del hombre providencial que nos va a salvar a todos, porque ya conocemos bien la historia del siglo diecinueve en las personalidades de Iturbide, de López de Santa Anna, de Porfirio Díaz, porque no podemos volver como dice González Pedrero, en la biografía de Santa Anna, al país de un solo hombre. Ni autoritarismo tardío ni mesianismo retardatario, no podemos aceptar que esa sea la disyuntiva de México. Tenemos que construir un México a partir de la pluralidad, sabiendo que en condiciones excepcionales sí se unen el agua y el aceite”.

“Suelo acudir a la historia. El ejemplo más claro fue durante la segunda Guerra Mundial, donde capitalistas y comunistas se sentaron en las personas de Winston Churchill, de Franklin Delano Roosevelt, en Teheran y Yalta, y de José Stalin y Harry Truman, en Postdam para ponerse de acuerdo en cómo derrotar al nazismo y al fascismo de Hitler y Mussoline. Si es posible que el agua y el aceite se unan y que al final el agua vuelva a ser agua y el aceite, aceite, las condiciones históricas establecen las circunstancias. La historia mundial y nuestra historia nos demuestran que las alianzas en condiciones excepcionales, son el camino para que México salga adelante”.

“No seamos cómplices de la fatalidad para México, se requiere de altura de miras, y también se requiere de los lideres una gran autocontención. Recordemos el 88 sin la autocontención ejemplar de Heberto Castillo, no hubiera habido el avance de la izquierda que se registro a partir de entonces. Pidámosle a los actores principales, autocontención. No seamos cómplices de la fatalidad”.

Como se advertirá Arturo Núñez aporta, tesis, argumentos, razones históricas, ideas, al debate en curso sobre el Frente Amplio; además de una buena dosis de serenidad al llamar a la autocontención de los ansiosos y ansiosas, protagónicos que aspiran al poder por el poder mismo. En suma, incorpora inteligencia y visión de Estado. Es posible que sea una utopía decirlo, pero a mí me harían recobrar la esperanza unas primarias entre tabasqueños para definir al candidato de la izquierda.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcastellanosh

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