A propósito de los olímpicos: Competitividad en México: Isaac Leobardo Sánchez Juárez*

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El sábado pude ver con alegría como un grupo de jóvenes mexicanos ganaba la primera medalla de oro en futbol en unos juegos olímpicos, la victoria fue sumamente significativa, por ello, ni tardo ni perezoso, publiqué en las redes sociales que esta victoria representaba un cambio de mentalidad que debería de contagiarse a todas las áreas de la vida. El triunfo obtenido demuestra que siempre es posible ganar, que somos competitivos, al menos en el terreno futbolístico, porque una vez apagada la televisión y de vuelta a la reflexión profunda, me encontré en el escritorio de mi computadora un archivo que llevaba tiempo sin abrir, el cual contiene el último reporte sobre competitividad publicado por el Foro Económico Mundial. En dicho documento se consigna, que en el terreno económico, estamos bastante lejos de ser competitivos, al menos en términos generales, que todavía tenemos mucho trabajo que realizar para obtener una medalla de oro.

 

El primer dato interesante que se presenta en este reporte es que la economía mexicana tiene un PIB per cápita de apenas 9,566 dólares, cifra que representa apenas un cuarto del ingreso de los estadounidenses. Esto suponiendo que el ingreso se distribuye equitativamente entre todos los grupos de la población, pero sabemos que esto no es así y existen personajes siniestros, asociados a la política y los “negocios” que se quedan con la inmensa mayoría del pastel, dejando al resto desprotegidos. Un país de más de 110 millones de habitantes, que representa la economía número 11 en términos de población, tiene un ingreso que apenas representa el 2.09 por ciento del ingreso mundial. Los datos dejan al descubierto que México es un país de enormes desigualdades –las que vale decir, no siempre son malas, particularmente cuando son producto del esfuerzo y mérito individual– y ello impide que seamos competitivos.

El reporte sobre competitividad que anualmente publica el Foro Económico Mundial incluye datos para diversas variables agrupadas en tres grupos: 1) requerimientos básicos (instituciones, infraestructura, entorno macroeconómico, salud y educación primaria); 2) amplificadores de la eficiencia (educación universitaria y entrenamiento, eficiencia del mercado de bienes, eficiencia del mercado laboral, desarrollo del mercado financiero, preparación tecnológica y tamaño de mercado) y; 3) factores de innovación y sofisticación (calidad empresarial e innovación). Sacando un promedio de todas las variables indicadas, en una escala de 1 a 3, el Foro Económico Mundial considera que México se encuentra en una etapa intermedia de desarrollo entre 2 y 3, a punto de convertirse en una economía conducida por la innovación, pero todavía sujeta a mejoras en su eficiencia.

Para el 2011, México se encontraba en la posición 58 de 142 naciones en materia de competitividad, evidentemente lejos del medallero, pero mejoró con respecto al año anterior, ya que en 2010 se situó en el lugar 66 de 139 naciones. Las áreas de fortaleza de la economía mexicana son básicamente dos: el tamaño de mercado y el entorno macroeconómico, respecto al primero ocupa la posición número 12 y respecto al segundo la 39 de 142 naciones. Es evidente que la gran cantidad de mexicanos representa una gran oportunidad de negocios y desarrollo, el problema es que como habíamos mencionado antes, dicha población posee todavía muy pocos ingresos, lo que implica, como medida de política económica, fortalecer el mercado interno, favoreciendo el pago de mayores salarios e incorporar a la población al mercado de trabajo formal. En relación a la estabilidad macroeconómica, lo he venido indicando en varias ocasiones, es el mayor logro de las últimas dos administraciones federales, pero debe complementarse con un mayor crecimiento, lo que resulta difícil dada la aplicación de políticas macroeconómicas que definitivamente excluyen el crecimiento y priorizan la estabilidad.

En el resto de áreas los resultados son regulares, excepto en lo referente a las instituciones (entendidas como las reglas y normas que regulan la vida en sociedad), ya que en ese ámbito, México ocupa la posición 103 de 142 naciones, como resultado de una desconfianza generalizada en la clase política por parte de la población; excesivas regulaciones gubernamentales; costos altos como producto del crimen organizado; desconfianza casi total en las policías; pobre desempeño del sector judicial y una marcada desviación en el uso de los fondos públicos. La debilidad institucional explica una buena parte de nuestra falta de competitividad. Otra parte, se explica por las ineficiencias de nuestro mercado laboral, que ocupa la posición 114 de 142, el problema principal es la rigidez de los contratos; las prácticas de contratación y despido y la todavía escasa participación de la mujer en el mercado de trabajo.

En materia de infraestructura ocupamos la posición 66 de 142 naciones, en materia de salud y educación primaria la posición 69, esto a pesar de que en México existe una cobertura en educación primaria superior al 90% y existen servicios públicos de salud que atienden en promedio al 60% de la población mexicana. A pesar de la extensa cobertura, el problema sigue siendo la calidad de estos servicios públicos, primordialmente la educación, sector en el cual existen serios rezagos. En estos renglones será difícil alcanzar el medallero en los próximos diez o veinte años.

En lo que se refiere a calidad empresarial ocupamos la posición 56 y 63 en materia de innovación. En el renglón de calidad empresarial todavía se presentan fallas en lo que se concierne a la distribución internacional de los productos, la calidad y cantidad de los oferentes locales, la capacidad para delegar autoridad y la naturaleza de la ventaja competitiva. Referente a la innovación, tenemos fallas en la oferta de científicos e ingenieros, así como en la disponibilidad de los gobiernos para invertir en la generación de capacidades científicas.

Finalmente, el Foro Económico Mundial, para 2011, preguntó a un selecto grupo de inversionistas internacionales acerca de los 15 factores más problemáticos para realizar negocios en México. En primer lugar, los entrevistados destacaron el crimen y el robo, en segundo la corrupción, en tercero la burocracia gubernamental, en cuarto el acceso al financiamiento y en quinto las regulaciones tributarias. Estas cinco problemáticas en el próximo sexenio deben se consideradas prioritarias si se desea elevar la competitividad del país y poner a México en el medallero de los juegos olímpicos de la economía. Termino reiterando mi felicitación a los ganadores de la medalla de oro en futbol, pero recordándole amigo lector, que este logro deportivo no debe hacernos olvidar las tareas que tenemos pendientes, celebremos como corresponde, pero no perdamos de vista las tareas más importantes que tenemos enfrente en lo individual y las exigencias que debemos plantear a nuestros políticos.

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* Profesor en economía de la UACJ, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI)